Un pequeño pájaro mecánico llamado Molly se ha convertido en una celebridad inesperada en Brooklyn y, sin buscarlo, en el centro de una disputa pública que involucra a la cantante Kelly Clarkson. La autómata, una figura de metal que canta y baila al girar una manivela, vive en Art of Play, una singular tienda de curiosidades situada en Atlantic Avenue, repleta de puzles, juegos, cartas y objetos diseñados para que los adultos vuelvan a sentirse niños curiosos.
Molly no es un simple adorno. Fue creada por la artista de Seattle Bliss Kolb y está modelada a partir de un jilguero americano. Su mecanismo le permite imitar el comportamiento de un ser vivo: canta y se mueve para su audiencia. En la tienda, además, hay un pequeño teatro de 26 asientos donde los magos actúan con magia de cerca, y el pájaro suele formar parte del espectáculo. Esa combinación de artesanía, juego y asombro es la seña de identidad de Art of Play.
La tranquilidad de Molly se rompió en octubre de 2026. Después de visitar el establecimiento, Kelly Clarkson se quejó ante sus ocho millones de seguidores en X de que un empleado la había tratado con condescendencia cuando expresó su interés en comprar el pájaro. La tienda respondió en su cuenta de Instagram que Molly era una pieza permanente y que no estaba en venta, aunque sí era posible adquirir una obra similar directamente a la artista. La situación se complicó cuando circuló en redes sociales una fotografía que mostraba una etiqueta de precio de 15.000 dólares para Molly. La discrepancia se convirtió entonces en un fenómeno viral.
Los propietarios del comercio informaron de que recibieron amenazas y hostigamiento a medida que el conflicto se intensificaba. En una respuesta marcadamente teatral, Art of Play sustituyó la etiqueta del pájaro por otra que indicaba 15 millones de dólares. El copropietario Adam Rubin declaró a los medios que consideraría venderla por esa cantidad. Molly, por su parte, no hizo comentarios.
El episodio ha puesto el foco sobre Art of Play, un espacio que combina la venta de objetos lúdicos con experiencias en vivo y que forma parte del paisaje cultural de Brooklyn. La historia de Molly, una autómata artesanal convertida en símbolo involuntario de una disputa entre una estrella del pop y una tienda de curiosidades, refleja cómo un objeto pequeño y aparentemente inocente puede adquirir una dimensión pública inesperada en la era de las redes sociales.