Un informe conjunto del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 y el Instituto de Filosofía del CSIC ha puesto de manifiesto que la desigualdad económica en España está marcada fundamentalmente por la posición de los hogares en el mercado de la vivienda, más que por la edad o la generación. El estudio, titulado 'Renta, riqueza y régimen de tenencia', revela que los hogares que poseen dos o más viviendas en alquiler —los denominados multiarrendadores— tienen una renta mediana anual casi cuatro veces superior a la de quienes viven de alquiler, y su patrimonio neto puede llegar a ser hasta 450 veces mayor.
El documento, elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España, sostiene que la principal línea de desigualdad en el país no pasa por la edad, sino por la relación de cada hogar con la vivienda: si vive de alquiler, es propietario de su vivienda o, además, obtiene ingresos por alquilar inmuebles a terceros. Los autores del estudio son Javier Gil, investigador Ramón y Cajal del CSIC; Miguel García-Duch, doctor en Economía; Irene Lebrusán, asesora científica del ministerio; y Óscar Villas, técnico comercial y economista del Estado.
Los datos recogidos muestran una brecha significativa entre quienes pagan un alquiler y quienes lo cobran. La renta mediana anual de los hogares inquilinos se sitúa en 21.335 euros. Entre los propietarios de la vivienda en la que residen, asciende a 32.120 euros, un 51% más. Los hogares que alquilan una vivienda a terceros alcanzan una renta mediana de 50.959 euros, 2,39 veces la de los inquilinos. En el caso de los multiarrendadores, con dos o más viviendas alquiladas, la cifra llega a 80.375 euros anuales, 3,77 veces superior.
La brecha se amplía cuanto más viviendas se acumulan. Entre quienes alquilan dos viviendas, la renta mediana sube hasta los 74.808 euros; entre quienes alquilan tres, hasta los 83.898 euros; y entre los que tienen cuatro o más, supera los 213.000 euros anuales. Según el estudio, quienes obtienen ingresos del alquiler se encuentran entre los grupos con mayores niveles de renta, mientras que los hogares inquilinos concentran los ingresos más bajos de toda la distribución.
Las diferencias son todavía más acusadas cuando se analiza la riqueza acumulada. Los hogares que viven de alquiler cuentan con un patrimonio neto mediano de apenas 2.217 euros. Entre quienes son propietarios de su vivienda habitual, la cifra asciende a 193.919 euros, lo que supone una riqueza casi 90 veces superior. La distancia se dispara entre quienes, además de ser propietarios, alquilan una vivienda a terceros: su patrimonio mediano alcanza los 407.975 euros, 184 veces más que el de los inquilinos.
Entre los multiarrendadores con dos o tres viviendas, la riqueza mediana ronda ya el millón de euros: 972.189 euros para quienes alquilan dos viviendas y 1.069.029 euros para quienes alquilan tres. Entre aquellos que tienen cuatro o más viviendas en alquiler, el patrimonio neto mediano supera los 1,5 millones de euros, concretamente 1.519.186 euros. En conjunto, los multiarrendadores acumulan una riqueza neta mediana de 996.826 euros, 450 veces superior a la de los hogares inquilinos.
El informe interpreta estos datos como una evidencia de que el mercado del alquiler canaliza recursos desde los hogares con menor capacidad económica hacia aquellos que ya acumulan más patrimonio. «El arrendamiento de viviendas es una actividad concentrada principalmente entre hogares con mayor patrimonio. Lejos de reducir las desigualdades, el sistema tiende a reforzarlas», concluye el estudio.
Uno de los hallazgos más destacados del informe es que la brecha generacional, que ha ocupado un lugar central en el debate público de los últimos años, resulta menos determinante que la posición en el mercado de la vivienda. En términos de renta, las diferencias entre grupos de edad son moderadas: la renta mediana oscila entre los 19.651 euros de los mayores de 74 años y los 34.200 euros de quienes tienen entre 45 y 54 años, una diferencia de apenas 14.549 euros entre el extremo más bajo y el más alto.
Los menores de 35 años, de hecho, no son el grupo con menor renta: su mediana de 26.900 euros es similar a la de quienes tienen entre 65 y 74 años, que es de 27.416 euros. Son los mayores de 74 años quienes registran la renta más baja de toda la distribución. Donde sí aparece una brecha generacional relevante es en el patrimonio: los menores de 35 años tienen una riqueza neta mediana de 20.069 euros, frente a los 223.960 euros de quienes tienen entre 65 y 74 años, el grupo con más patrimonio. Esto supone una diferencia de unos 200.000 euros.
Sin embargo, esa distancia, con ser importante, es muy inferior a la que separa a inquilinos de arrendadores, que oscila entre los 405.000 y los 994.000 euros según el número de viviendas en alquiler. El propio informe lo resume así: «La desigualdad en España tiene menos que ver con cuántos años tienes y más con si pagas un alquiler, tienes una vivienda en propiedad, o si percibes ingresos procedentes del arrendamiento de viviendas». Y añade que «las personas jóvenes no tienen menos riqueza porque sean jóvenes, sino porque tienen menos probabilidades de ser propietarias y más de ser inquilinas».