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Estados Unidos revoca licencia para venta de petróleo iraní y lanza ataques contra Irán

Estados Unidos ha revocado la licencia que permitía la venta de petróleo iraní y ha lanzado una serie de ataques contra Irán en respuesta a los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz, lo que eleva la tensión bilateral y amenaza las negociaciones diplomáticas.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

Estados Unidos ha dado un giro drástico en su política hacia Irán al revocar la licencia general que autorizaba la venta de petróleo iraní y lanzar una serie de ataques militares contra el país persa, en respuesta a los recientes incidentes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. La medida, anunciada este martes por la Administración estadounidense, supone una escalada significativa en la tensión bilateral y pone en riesgo el frágil proceso de negociaciones diplomáticas que ambas naciones venían desarrollando.

El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas han comenzado a ejecutar una ofensiva que calificó de «potente» contra objetivos iraníes, con el objetivo de imponer «graves consecuencias» por los ataques a buques comerciales tripulados por civiles inocentes en una vía navegable internacional. Según el comunicado militar, la operación es una respuesta directa a las agresiones iraníes contra tres buques mercantes que transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta. «La agresión demostrada por Irán fue injustificada, peligrosa y una clara violación del alto el fuego», señaló el CENTCOM en su declaración.

La revocación de la licencia, que había sido emitida el 21 de junio pasado, elimina la autorización para que terceros países pudieran adquirir crudo iraní sin enfrentar sanciones estadounidenses. El Tesoro de Estados Unidos ha establecido un período de transición hasta el 17 de julio para que las transacciones petroleras que se habían permitido bajo esa licencia puedan concluirse. Esta decisión representa un retroceso en la política de apertura que la Administración de Donald Trump había mostrado hacia Teherán en las últimas semanas, cuando ambos países trabajaban en un acuerdo más amplio que incluyera límites al programa nuclear iraní y el levantamiento de algunas sanciones.

Los ataques contra los buques mercantes, que incluyeron un gasero de bandera catarí y un petrolero saudí, ocurrieron en los últimos días en las proximidades del estrecho de Ormuz, según informó la agencia UKMTO de la Armada británica. Las autoridades estadounidenses indicaron que los indicios iniciales apuntan a que Irán disparó proyectiles contra las embarcaciones, aunque Teherán no se ha atribuido la autoría de estos incidentes. Afortunadamente, los ataques no causaron víctimas entre las tripulaciones, aunque sí provocaron daños materiales en los buques afectados.

El estrecho de Ormuz, una estrecha vía marítima entre Irán y Omán, es un punto neurálgico para el comercio energético mundial. Por sus aguas transita aproximadamente una quinta parte del consumo global de petróleo y grandes volúmenes de gas natural licuado. Cualquier interrupción prolongada en esta ruta podría disparar los precios de la energía y aumentar la presión sobre consumidores y gobiernos que ya enfrentan costos de combustible elevados. De hecho, los precios del petróleo ya subieron más de un 5% tras el anuncio de las medidas estadounidenses.

Las exportaciones de petróleo constituyen una fuente fundamental de ingresos para Irán, ya que aportan miles de millones de dólares en divisas que ayudan a financiar el gasto público y sostener una economía debilitada por años de sanciones internacionales. A pesar de las restricciones previas, Teherán había logrado mantener y ampliar sus envíos de crudo, principalmente hacia China, lo que convertía las ventas de petróleo en uno de los principales salvavidas económicos del país. La nueva ofensiva estadounidense, tanto militar como económica, podría ejercer una presión adicional sobre las finanzas iraníes y su capacidad para mantener programas nacionales y actividades regionales.

La escalada actual amenaza con hacer fracasar las negociaciones que ambas partes venían manteniendo para alcanzar un acuerdo definitivo que incluyera límites al programa nuclear iraní y el levantamiento de algunas sanciones. Fuentes de la Administración estadounidense afirmaron que los negociadores seguían trabajando para lograr un entendimiento, a pesar de la creciente tensión. Sin embargo, los ataques y la respuesta militar de Washington aumentan el riesgo de que nuevas represalias puedan enterrar definitivamente cualquier posibilidad de diálogo, sumiendo a la región en una nueva espiral de violencia e incertidumbre.

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