La segunda temporada de Dark Matter continúa consolidándose como una de las propuestas más sólidas de Apple TV. Lejos del temido bajón del segundo año, la serie basada en la novela de Blake Crouch ha encontrado en la exploración de sus personajes una vía para ampliar el universo sin perder el pulso narrativo que la caracterizó en su primera entrega.
El sexto episodio, titulado «What the Universe is Made of», se centra en Daniela, quien tras separarse de Jason en el cuarto capítulo ha encontrado refugio en la propiedad junto al lago de su padre, Gabriel. Este reencuentro no solo le permite reconectar con una figura paterna que en su mundo original ya había fallecido, sino también con una parte de sí misma que creía perdida: su amor por el arte y su identidad antes de que la pesadilla de Jason2 irrumpiera en sus vidas.
La elección de este refugio no es casual. La Daniela que conocimos en la primera temporada había dejado de lado su faceta artística para volcarse en su familia. Ahora, en esta realidad alternativa, su padre no solo está vivo, sino que comparte y reconoce su talento para la pintura. La relación entre ambos, forjada sin lazos de sangre, se presenta como uno de los vínculos más profundos de la serie, demostrando que la conexión emocional trasciende cualquier vínculo biológico.
La interpretación de Gil Birmingham como Gabriel aporta una sensibilidad que contrasta con los papeles más duros que ha interpretado en el universo Yellowstone. Su química con la actriz que da vida a Daniela sostiene gran parte del peso emocional del episodio, que también se apoya en una cuidada selección musical. La canción «Present Tense» de Pearl Jam acompaña una secuencia clave, subrayando el mensaje de vivir el presente y perdonarse a uno mismo, en línea con el viaje interior de la protagonista.
Mientras tanto, Jason continúa su propio proceso de redescubrimiento. Su camino no transitado fue el científico, y su inmersión en el diseño de Jason2 ha encontrado un cauce natural. En este episodio, explica el concepto de entrelazamiento cuántico a Blair y Eduardo, una escena que no solo sirve para avanzar en la trama, sino que también propicia que Blair se sincere con él sobre su verdadera identidad. Lejos de guardarle rencor por haberla dejado atrás, ella valora su decisión, lo que brinda a Jason un espacio para debatir ideas tanto científicas como filosóficas.
La serie plantea así que todos los personajes podrían estar encontrando el camino de vuelta a este mundo debido al entrelazamiento generado tras el uso de la caja. Esta hipótesis, aún por confirmar, añade una capa de complejidad a la narrativa y sugiere que las conexiones entre realidades no son solo físicas, sino también emocionales.
Con una cinematografía impecable y un guion que equilibra la ciencia ficción con el drama humano, Dark Matter demuestra que su segunda temporada no solo está a la altura de la primera, sino que la supera en profundidad. La serie se consolida como un ejemplo de cómo expandir una historia sin traicionar su esencia, explorando las consecuencias de las decisiones y la búsqueda de identidad en un multiverso infinito.