Los nuevos avances de Days of Our Lives para la semana del 14 de septiembre de 2026 vuelven a poner el foco en la búsqueda de la verdad sobre el tablero de ajedrez, la trama que enfrenta a Chad y Belle en Italia. Según estos adelantos, la pareja no estará sola cuando decida registrar la casa de Dominique Marino, un nuevo paso en una investigación que lleva semanas estancada en la misma idea: una figura misteriosa que les sigue los pasos y les deja pistas como si de una yincana retorcida se tratara.
La premisa, sin embargo, no termina de convencer. La historia del tablero de ajedrez ha estado mal gestionada desde el principio y ha empeorado desde que Chad y Belle viajaron a Italia. En lugar de buscar activamente pistas, ambos permanecieron en su habitación de hotel manteniendo una conversación telefónica unilateral con Paul, quien hizo todo el trabajo pesado fuera de pantalla. Ese no es precisamente un material dramático estimulante, y para colmo llevan semanas atrapados en el mismo compás: alguien los espía y les deja pistas. Que ese alguien vuelva a aparecer en la casa que van a registrar no sorprende a nadie, porque ya se ha mostrado a un imitador de Stefano vigilándolos con una tableta.
El problema de fondo es que ser acechado es un recurso habitual del género de suspense, pero deja de ser emocionante cuando solo se repite la misma secuencia una y otra vez. La duda razonable es si la serie aprovechará este nuevo capítulo para revelar por fin la identidad del desconocido o si, por el contrario, volverá a alargar el misterio. En ese sentido, hay quien sospecha que el perseguidor podría ser EJ DiMera, que tiene demasiado tiempo libre desde que Sydney no está en Italia, está legítimamente preocupado por la seguridad de Chad y quiere saber qué ocurre con Marino y por qué pretende comprar la mansión Kiriakis. Que aparezca sin permiso no sería nada descabellado.
Más interesante que la búsqueda de Chad y Belle resulta, para muchos seguidores, el cerco que se está cerrando sobre EJ. Sus días de salirse con la suya pueden estar llegando a su fin. Gwen tiene razón al señalar que normalmente es intocable, pero declarar la guerra a la familia y la empresa de Xander parece haber sido un paso demasiado lejos. Xander siempre ha sido la versión Kiriakis de EJ: un hombre venido de Escocia que ama profundamente a su familia pero no duda en recurrir a métodos turbios si cree que hay una buena razón. Por eso esta guerra se parece más a un EJ contra EJ 2.0, y nadie sabe quién ganará.
Gwen lleva tiempo furiosa con EJ, y toda la familia de Holly está ansiosa por saber qué relación tuvo con el envenenamiento de Holly. Todo ello suma una red que se estrecha en torno a EJ, aunque lo más probable es que vuelva a escabullirse en el último momento, como siempre hace. La parte más débil de esta historia es la implicación de Cat, que no deja de discutir con Rafe sobre su seguridad y de preocuparse porque EJ haya descubierto que es de la ISA, algo que ella misma provocó al confesarle que lo había sido para evitar que se preguntara si lo es ahora. Su papel no resulta nada interesante, pero los avances apuntan a que quedará eclipsado por otros desarrollos más emocionantes.
Entre esos desarrollos está Sydney, cuyo futuro inmediato aún no está claro. La semana del 14 de septiembre de 2026 se presenta, así, como un nuevo intento de la serie de dar impulso a una trama que, sobre el papel, debería ser de intriga y peligro, pero que de momento se queda en la repetición de una misma idea.