El influencer Vito Quiles realizó en Ceuta un acto político de unos quince minutos al que asistieron apenas unas decenas de personas en la plaza de África, un espacio vigilado por cerca de un centenar de agentes de policía. La visita se produjo en un clima de tensión, ya que se había convocado una contramanifestación antifascista para oponerse a su presencia en la ciudad. El contraste entre la escasa afluencia y el dispositivo de seguridad fue el rasgo más visible de la jornada.
Según las notas de la información, la policía habría impedido el acceso a personas percibidas como racializadas o musulmanas. El filtro también alcanzó a quienes tenían una apariencia asociada a la izquierda, en un momento en que se había pedido una concentración de protesta contra la visita. Vecinos de la ciudad criticaron esas exclusiones, y la activista Hanan Alcalde difundió testimonios de personas que se sintieron apartadas del acto por su aspecto. Las denuncias apuntan a que el control de acceso no se limitó a criterios de seguridad, sino que también tuvo en cuenta rasgos personales de los asistentes potenciales.
Quiles esperó más de media hora en el interior del Parador antes de dirigirse al público. Su intervención no llegó a los diez minutos, tras los cuales tomó la palabra el influencer Juan Ruiz, que completó el acto. Durante su discurso, el ultra atribuyó la escasa afluencia al cordón policial, una interpretación que el medio de origen cuestiona, ya que el propio dispositivo fue el que, según las denuncias, filtró a los posibles asistentes. Quiles afirmó además que no tenía ningún problema con ninguna religión y que su rechazo se dirigía solo a los «invasores», una distinción que contrasta con las exclusiones denunciadas por vecinos y activistas.
Horas después del acto, Quiles publicó un vídeo grabado desde una embarcación privada, con una lata de cerveza en la mano. En las imágenes aseguró que huía de «marroquíes de Ceuta» que supuestamente planeaban un atentado contra un ferry. No existe información oficial que confirme esa supuesta amenaza ni la huida en lancha descrita por el influencer, por lo que ambas afirmaciones permanecen sin verificar.
El episodio recuerda a otro reciente: en agosto, Quiles fue expulsado por vecinos de una protesta celebrada también en Ceuta, lo que sitúa esta visita en el marco de una relación ya conflictiva con parte de la ciudadanía local. Tras la conclusión del acto no se registraron altercados ni incidentes reseñables, de modo que la polémica se ha centrado en el dispositivo policial, en los criterios de acceso y en el discurso posterior del influencer.