El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles el indulto parcial concedido a la expresidenta del Parlament y exdirigente de Junts Laura Borràs, y ha negado tajantemente que la decisión guarde relación con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado o con la necesidad del Ejecutivo de recomponer sus relaciones con Junts de cara al nuevo curso político, que también hace de antesala electoral a los comicios de 2027. Según ha sostenido, el Gobierno se ha limitado a atender la petición planteada por el propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que consideró excesiva la pena de prisión impuesta.
En declaraciones a los medios tras su tradicional despacho de verano con el rey Felipe VI en el Palacio Real de la Almudaina, en Palma, Sánchez ha insistido en que se trata de un «indulto parcial» y ha explicado que el tribunal consideró desproporcionado que Borràs tuviera que cumplir cuatro años y medio de cárcel. «Nada tiene que ver con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado ni con nada que tenga que ver con la política. Eso ténganlo ustedes claro», ha remachado. La medida ha sido publicada este miércoles en el Boletín Oficial del Estado (BOE), donde se conmuta la condena de cuatro años, seis meses y un día de prisión por otra de dos años, lo que permitirá a Borràs evitar su ingreso en la cárcel. El indulto no elimina, sin embargo, el resto de la condena por prevaricación y falsedad documental derivada del fraccionamiento de contratos cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes, que incluye trece años de inhabilitación. La sentencia, dictada inicialmente por el TSJC y confirmada posteriormente por el Tribunal Supremo, consideró a Borràs autora de un delito continuado de falsedad en documento oficial y otro de prevaricación administrativa por haber fragmentado contratos menores para adjudicarlos a dedo a un conocido.
La decisión contrasta con las posiciones que el propio Sánchez mantuvo durante sus primeros años al frente del PSOE. En 2014, poco después de asumir el liderazgo del partido, se comprometió a no proponer ni apoyar indultos para condenados por delitos vinculados a la corrupción política. De hecho, el PSOE defendió posteriormente una reforma de la ley para excluir expresamente estos delitos de la medida de gracia y volvió a incorporar ese compromiso en su programa electoral. La concesión del indulto a Borràs, condenada por corrupción, ha generado críticas dentro y fuera del partido. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, señaló que la publicación en pleno agosto evidencia que para el Ejecutivo es un asunto incómodo. Además, el propio Sánchez evitó mencionar el indulto en su rueda de prensa del martes en La Moncloa, lo que algunos interpretaron como un gesto para no avivar el debate.
El momento elegido ha suscitado un intenso debate político. El indulto se produce justo cuando el Gobierno trata de reabrir el diálogo con Junts para recuperar parte de la mayoría parlamentaria de la investidura y comenzar la negociación de unos nuevos Presupuestos. Los votos del partido de Carles Puigdemont son imprescindibles para sacar adelante algunas de las iniciativas que el Gobierno pretende impulsar antes de las próximas elecciones, como es el caso del decreto de vivienda. Sánchez, no obstante, se ha apoyado en que fue el tribunal sentenciador el que propuso reducir la pena de prisión, y ha insistido en que no hay segundas lecturas políticas. «Nada que ver con la política o con los Presupuestos», reiteró.
Durante su comparecencia en Palma, Sánchez ha abordado también otros asuntos. Ha enumerado algunos de los temas tratados en su reunión con el monarca, como la situación «extrema» de los incendios forestales, la política económica y la situación internacional respecto a la escalada bélica, así como la jura de Keiko Fujimori como presidenta, a quien ha felicitado y deseado «éxitos». Además, ha anunciado que ha enviado una carta a Bruselas para solicitar que Mallorca sea la sede del hub mediterráneo de lucha contra los incendios, un proyecto que busca coordinar esfuerzos ante la creciente amenaza de incendios en la región.
Preguntado por la imputación del ex director general de la Guardia Civil Leonardo Marcos en el caso de las cloacas del PSOE, Sánchez se ha limitado a pedir respeto a la «presunción de inocencia». «Vamos a ver en qué deriva la causa judicial», ha zanjado, sin entrar en valoraciones. Finalmente, al ser cuestionado sobre si espera repetir el despacho con el Rey el próximo año, ha dicho que lo va a «intentar» y que su ánimo es «repetir y continuar con la tarea», en alusión a su intención de seguir al frente del Gobierno tras las próximas elecciones.