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Los incendios forestales en julio de 2026 calcinan 173.651 hectáreas en España, seis veces más que en 2025

El balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica revela que los incendios forestales han quemado casi seis veces más superficie que el año anterior, con 35 grandes incendios registrados y una nueva ola de calor que eleva el riesgo.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

Los incendios forestales en España han quemado 173.651 hectáreas entre el 1 de enero y el 28 de julio de 2026, una cifra casi seis veces superior a las 29.817 hectáreas del mismo periodo del año anterior, según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El país acumula 35 grandes incendios forestales (GIF), aquellos que superan las 500 hectáreas, frente a solo siete en 2025.

El fuerte incremento no responde a un aumento generalizado de incendios, sino a la virulencia de varios grandes fuegos declarados en pocos días y en zonas próximas. Los incendios de Almorox (Toledo), Burgohondo (Ávila), San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado (Madrid), junto al de La Mierla (Guadalajara), han disparado la superficie calcinada durante la segunda quincena de julio. La coincidencia de varios frentes activos obliga a distribuir los medios terrestres y aéreos, lo que reduce la capacidad de respuesta en cada uno.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha advertido de que la combinación de calor intenso y ambiente muy seco mantendrá el peligro de incendios en niveles muy altos o extremos durante los próximos días, coincidiendo con una nueva ola de calor que afectará desde este miércoles hasta al menos el domingo. Las previsiones apuntan especialmente a los valles del cuadrante suroccidental, el valle del Ebro, las depresiones del noreste y Canarias, donde las altas temperaturas favorecerán la propagación del fuego.

Los datos de esta campaña refuerzan una tendencia observada por los especialistas: España registra menos incendios que décadas atrás, pero mucho más destructivos. Cuando se producen, avanzan con rapidez y arrasan decenas de miles de hectáreas en pocos días. El incendio de Burgohondo, en Ávila, ha superado las 50.000 hectáreas, convirtiéndose en el mayor registrado en la historia de España. En Castilla y León, la comunidad afronta la cuarta ola de calor con cinco incendios forestales activos. La Unidad Militar de Emergencias (UME) colabora en las labores de extinción, mientras algunas carreteras permanecen cortadas para garantizar la seguridad de los equipos de emergencia y la población.

A pesar del fuerte repunte de julio, la evolución definitiva dependerá de agosto, el mes que históricamente concentra algunos de los incendios más devastadores del verano. La experiencia demuestra que unas pocas semanas de condiciones extremas pueden disparar la superficie quemada, como ocurrió en 2025. Por ahora, el balance provisional sitúa a 2026 muy por encima del año pasado y convierte este julio en el peor arranque de campaña de los últimos años.

El debate sobre la gestión forestal y el cambio climático ha vuelto a primer plano. Mientras desde el ámbito político se apunta al aumento de las temperaturas globales, la sociedad civil rural critica las normativas que consideran excesivamente restrictivas para las labores de limpieza y prevención. Los expertos en ciencia forestal y el ecologismo social coinciden en la necesidad de mirar al suelo y adoptar medidas de gestión del territorio para reducir la carga de combustible y evitar que los incendios se conviertan en catástrofes.

Las autoridades insisten en la importancia de mantener la precaución y seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia ante la persistencia de condiciones meteorológicas adversas. La coordinación entre administraciones y la disponibilidad de medios aéreos y terrestres serán clave para contener los focos activos en los próximos días.

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