El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha optado por la prudencia y la continuidad en la configuración de su tercer Gobierno, un movimiento que busca minimizar el impacto de la entrada de Vox en el Ejecutivo autonómico. Tras quedarse a dos escaños de la mayoría absoluta, el líder del PP andaluz ha decidido reforzar a los puntales de su gabinete, otorgando mayores responsabilidades a los consejeros más veteranos y de confianza, en un claro intento de mantener el control político y administrativo frente a su nuevo socio de coalición.
El principal beneficiado de esta reestructuración es Antonio Sanz, quien asume la vicepresidencia primera del Gobierno andaluz, manteniendo al mismo tiempo las consejerías de Presidencia, Sanidad y Emergencias. Sanz, un político jerezano formado a la sombra de Javier Arenas, se consolida como el hombre fuerte del Ejecutivo, gestionando el mayor volumen de presupuesto autonómico, especialmente a través del Servicio Andaluz de Salud, que supera los 16.000 millones de euros y da empleo a más de 120.000 personas. Además, conserva la coordinación de la Agencia de Emergencias de Andalucía (EMA), que integra servicios clave como la extinción de incendios forestales y el plan Infoca. Su capacidad para resolver crisis, desde los cribados sanitarios hasta la coordinación ante inundaciones o el accidente de Adamuz, le ha valido este ascenso, que lo sitúa por encima del vicepresidente segundo y líder de Vox en el Gobierno, Manuel Gavira.
Carolina España también ha recibido un notable ascenso, convirtiéndose en la vicepresidenta económica del Ejecutivo y manteniendo la portavocía del Gobierno. La malagueña, que ya era la cara más visible del Ejecutivo en sus enfrentamientos con el Gobierno central, asume ahora la responsabilidad de pilotar la economía andaluza y de poner en marcha el Presupuesto de 2027, cuya orden de redacción se aprobará en el primer Consejo de Gobierno. Moreno justificó la urgencia del acuerdo con Vox precisamente por la necesidad de iniciar cuanto antes el diseño de las cuentas autonómicas, evitando los retrasos que en 2022 complicaron su elaboración. España devuelve a Sanz las competencias en diálogo social, un área que Vox ha criticado abiertamente, pero que el presidente andaluz considera esencial para mantener la interlocución con sindicatos y patronal.
Jorge Paradela es otro de los consejeros que ve incrementada su relevancia en este nuevo ciclo. Fichado hace cuatro años procedente de la empresa privada, Paradela ha logrado una excelente interlocución con el sector industrial, un área estratégica para la economía andaluza. Ahora suma las competencias en materia de Universidades, tras la supresión de la consejería independiente que dirigía el recientemente fallecido José Carlos Gómez Villamandos. Moreno reconoció públicamente su desempeño y justificó así la ampliación de sus responsabilidades, en un momento en que la industria gana peso en la comunidad autónoma.
José Antonio Nieto, que ya negoció con Vox en la pasada legislatura, se mantiene en el Ejecutivo, aunque su papel queda relegado a un segundo plano en comparación con los ascensos de Sanz y España. La continuidad de Nieto, sin embargo, es vista como un gesto de estabilidad y experiencia en un Gobierno que, pese a la novedad de la coalición, busca transmitir una imagen de solvencia y control. El único miembro del equipo de 2022 que no ve alterada su posición es Ramón Fernández-Pacheco, quien conserva la Consejería de Agricultura, un departamento clave en una comunidad con un fuerte peso del sector primario.
La entrada de Manuel Gavira como vicepresidente segundo y consejero de Vox es la principal novedad del nuevo Ejecutivo, pero Moreno ha blindado las áreas más sensibles del Gobierno, como Sanidad, Hacienda y Emergencias, en manos de sus hombres de confianza. La estructura definitiva del Gobierno se conocerá en los próximos días, cuando se apruebe el decreto de organización y se nombren los segundos escalones de la administración. Por ahora, el mensaje de San Telmo es claro: el PP andaluz no está dispuesto a ceder el control de las políticas clave, y la experiencia y la lealtad son los valores que priman en este nuevo ciclo político.