Ocho de los chefs más reconocidos del panorama gastronómico han unido sus voces para señalar esos productos que, según su experiencia, suponen un gasto innecesario en la cocina doméstica. La lista, elaborada a partir de sus propias reflexiones, incluye desde salsas preparadas hasta quesos ya rallados, pasando por la trufa o el aceite de trufa. Lejos de demonizar ningún ingrediente, los expertos coinciden en que pequeños cambios de hábito y unas nociones básicas de cocina permiten ahorrar dinero y mejorar los resultados en el plato.
Uno de los productos más criticados es la trufa y, muy especialmente, el aceite de trufa. La chef Sarit Packer y el cocinero Itamar Srulovich lo tienen claro: «cuando son buenas, son increíbles, pero muy a menudo gastas una fortuna y no hay nada ahí». Sobre el aceite de trufa, el chef Andrej Urosevic lo califica como «el mayor engaño culinario desde el agua embotellada» y anima a hacer cálculos sobre la cantidad real de trufa necesaria para aromatizar una botella. En la misma línea, Vivek Singh considera que la trufa está sobrevalorada y que muchos platos funcionan igual de bien sin ella.
El arroz de microondas es otro de los señalados. La chef Becky Excell explica que este producto puede ser más de cuatro veces más caro que el arroz seco si se comparan precios por kilo, y recuerda que al estar ya cocido pesa más por el agua absorbida. «Pagas mucho más por la comodidad de tener arroz para una persona, frente a tener arroz seco para veinte», señala. Aprender a cocinar arroz basmati o integral es, según los expertos, una de las inversiones más rentables.
Las salsas preparadas, como la de tomate para pasta, también aparecen en la lista. Claire Thomson asegura que hacerla en casa es «muy fácil». En la misma línea, Cassie Best critica el pesto comprado y propone elaborarlo con hierbas marchitas, espinacas, berros o rúcula que queden en la nevera: «cuesta menos, sabe cien veces mejor y ayuda a reducir el desperdicio». Además, recomienda congelarlo en porciones para tenerlo listo cuando aprieta el hambre.
Los productos precortados y preparados generan un rechazo casi unánime. El chef Si King menciona el zumo de limón embotellado, la mantequilla de ajo, el pan de oro, las verduras y hierbas ya picadas, los dips y salsas preparadas y el queso y jamón cortados. Barney Desmazery añade que las verduras preparadas suponen pagar de más por un producto que suele estar más mustio y menos crujiente, mientras que las verduras enteras son más baratas, duran más y conservan mejor la textura. Matt Tebbutt sentencia sobre el queso rallado: «¿para qué?».
Más allá de los ingredientes concretos, los chefs insisten en un principio básico: comprar sin plan es la verdadera pérdida de dinero. Ilhan Mohamed pone el ejemplo de la bolsa de espinacas que se compra sin receta en mente y acaba olvidada en la nevera hasta convertirse en una masa triste y babosa. Su consejo es planificar las comidas antes de ir al supermercado y, si sobran ingredientes, anotarlos para darles salida en la siguiente compra. Nadiya Hussain lo resume con claridad: «cualquier ingrediente es una pérdida de dinero si no lo usas bien o no lo cocinas antes de que se estropee. Pero nada es una pérdida de dinero si lo usas y lo disfrutas».
Los expertos también comparten trucos poco convencionales para sacar más partido al presupuesto. Becky Excell propone cocinar deliberadamente más cantidad de la necesaria: «es batch cooking sin esfuerzo extra», explica. Así se obtienen raciones suficientes para congelar como comidas caseras listas para otro día, lo que ahorra en la factura energética y evita recurrir a platos preparados o comida a domicilio. Otras ideas incluyen transformar hierbas mustias en condimentos secos caseros o ablandar el azúcar endurecido con una rebanada de pan.
En conjunto, el mensaje de estos profesionales no es renunciar a la comodidad, sino elegir con criterio. La próxima vez que la lista de la compra incluya queso rallado, arroz de microondas o una salsa ya hecha, quizá merezca la pena preguntarse si ese gasto aporta valor real a la cocina o solo ocupa espacio en la despensa.