Más de diez mil personas se concentraron este miércoles frente al polémico ático de la Comunidad de Madrid en el barrio de Chamberí, en Madrid, para protestar contra el desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que fue desalojada de su vivienda en el barrio de Retiro en medio de un fuerte despliegue policial. La convocatoria, organizada por el Sindicato de Inquilinas, se produjo pocas horas después de que la octogenaria fuera expulsada de su casa y trasladada en camilla a un hospital.
Los manifestantes, en su mayoría jóvenes, agitaron llaves en alto, un gesto habitual en las protestas por el derecho a la vivienda, y corearon lemas como «Madrid no se vende, Madrid se defiende», «vergüenza» y «Ayuso dimisión». La concentración se desarrolló en el paseo del General Martínez Campos, una de las zonas de rentas más altas de la capital, y el tráfico quedó cortado al desbordarse la multitud sobre la calzada.
El inmueble elegido como punto de encuentro es el ático que la Comunidad de Madrid compró y luego puso a la venta tras el estallido de la polémica. Varios asistentes explicaron que se escogió ese lugar por su valor simbólico. «Estoy aquí, en este ático, porque creo que es paradigmático y muestra una estafa a la ciudadanía. Este verano pillamos a Ayuso con un ático de lujo mientras las personas vulnerables siguen viviendo desahucios», lamentó Vanesa, una vecina de Madrid. Otra manifestante, Irene, de 27 años, señaló que acudió tras salir de trabajar en Vallecas: «Maricarmen no sabe dónde ir, pero este ático es el mejor sitio para ella. Vamos a recuperarlo».
Entre la multitud se vieron caras conocidas como la de Irene Montero, eurodiputada de Podemos; la escritora Elizabeth Duval, y el diputado regional Hugo Martínez Abarca, de Más Madrid. Sin embargo, la mayoría de los asistentes eran anónimos. Luis Miguel, llegado desde Cáceres por trabajo, criticó que los precios de la vivienda suban de forma desmedida y responsabilizó a los fondos buitre y a parte de la clase política. «Nadie se cree que una ministra de Vivienda no pueda hacer nada para frenar un desahucio», afirmó en referencia a la ministra Isabel Rodríguez.
La protesta transcurrió sin incidentes violentos. La presencia policial fue abundante, pero los agentes no portaban equipamiento antidisturbios, a diferencia de lo ocurrido durante el desalojo de la mañana. Los organizadores, identificados con chalecos reflectantes naranjas, se mostraron desbordados por la asistencia. «Sabía que vendría mucha gente, pero esto es espectacular», resumió una de las responsables.
Los sindicatos de inquilinas convocaron movilizaciones simultáneas en otras ciudades españolas ante las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno para denunciar el desahucio y exigir responsabilidades también al Ejecutivo central. En Oviedo, decenas de personas se concentraron ante la Delegación del Gobierno bajo el grito «No toleramos ni un desahucio más». «Hay que cambiar este modelo para siempre. Convocamos la manifestación como apoyo a los compañeros de Madrid y de forma simultánea en todos los territorios para exigir al Gobierno que aplique el real decreto y apruebe más medidas para acceder a una vivienda», declaró Andrés García, portavoz del sindicato en Asturias.
El caso de Maricarmen, desalojada a sus 87 años tras un enorme despliegue policial y pese a la presión vecinal, ha reavivado el debate sobre la crisis de la vivienda en España y la actuación de las administraciones ante los desahucios de personas vulnerables.