El estado de salud del rey Harald de Noruega ha empeorado en los últimos días, lo que ha obligado a mantener al monarca ingresado en el Hospital Nacional de Oslo, donde recibe tratamiento antibiótico. El Palacio Real noruego ha confirmado que el soberano, de 89 años, se encuentra «estable» y que «ha respondido bien» a la medicación, aunque su agenda oficial para el próximo mes de septiembre ya ha sido cancelada.
El rey Harald padece una enfermedad de la sangre que ha requerido en varias ocasiones atención hospitalaria en los últimos años. Según la Casa Real, el actual ingreso responde a una complicación derivada de su dolencia crónica, que le ha obligado a reducir de forma significativa su actividad pública. El monarca ya había sido hospitalizado en anteriores ocasiones por infecciones y problemas respiratorios, lo que ha llevado a la familia real a extremar las precauciones.
La noticia ha coincidido con la visita de la princesa Mette-Marit, esposa del príncipe heredero Haakon, al hospital para interesarse por la evolución del soberano. La princesa, que se recupera de un trasplante de pulmón realizado recientemente, abandonó temporalmente su retiro en el palacio de Skaugum para desplazarse hasta el centro médico y acompañar al rey en estos momentos. Su presencia ha sido interpretada como una muestra de apoyo al monarca y a la familia real en un periodo delicado para la institución.
El rey Harald, que ha reinado en Noruega desde 1991, es el jefe de Estado de mayor edad entre las monarquías europeas activas. Su salud ha sido motivo de preocupación recurrente en los últimos años, con varios ingresos hospitalarios que le han obligado a delegar funciones oficiales en su hijo, el príncipe heredero Haakon. Pese a su delicado estado, el monarca ha mantenido en la medida de lo posible sus compromisos institucionales, aunque su agenda se ha visto progresivamente reducida.
La Casa Real noruega no ha precisado cuánto tiempo permanecerá el rey ingresado ni cuándo podrá retomar su actividad oficial. Los médicos que le atienden han recomendado prudencia y un periodo de observación para evaluar la evolución del tratamiento. Mientras tanto, el príncipe Haakon asume las funciones representativas del monarca, tal y como ha ocurrido en episodios anteriores de enfermedad.
El ingreso del rey ha generado una amplia cobertura mediática en Noruega y ha reavivado el debate sobre la sucesión y el futuro de la monarquía escandinava. El príncipe heredero, de 53 años, se ha convertido en los últimos tiempos en la imagen visible de la institución, asumiendo un papel cada vez más protagonista en los actos oficiales y en la representación del país en el extranjero.