El estado de salud del rey Harald de Noruega ha empeorado, según ha confirmado este domingo el Palacio Real noruego. El monarca, de 89 años, permanece ingresado en el Hospital Nacional de Oslo, donde los médicos le administran un tratamiento antibiótico al que, según las últimas informaciones oficiales, «ha respondido bien». Las mismas fuentes señalan que el soberano se encuentra «estable» dentro de la gravedad de su cuadro clínico.
Harald V padece una enfermedad de la sangre que le ha obligado a ser hospitalizado en varias ocasiones durante los últimos meses. El pasado mes de agosto ya fue ingresado de urgencia por una infección, y ahora el Palacio ha decidido cancelar toda su agenda oficial de septiembre para que el monarca pueda centrarse en su recuperación. Esta decisión afecta a varios actos institucionales previstos, incluidos encuentros con autoridades y representantes de distintos sectores de la vida pública noruega.
La noticia ha tenido un notable impacto en el país, donde la Casa Real goza de un amplio respaldo popular. La princesa heredera Mette-Marit, que recientemente se ha sometido a un trasplante de pulmón, ha roto su retiro en el palacio de Skaugum para desplazarse al hospital y visitar a su suegro. Su presencia ha sido interpretada como una muestra de apoyo familiar en un momento delicado para la institución, que en los últimos años ha tenido que gestionar varios problemas de salud entre sus miembros más destacados.
El rey Harald, que ha reinado durante más de tres décadas, ha sufrido diversos achaques en los últimos tiempos. En 2020 fue intervenido del corazón y en 2022 estuvo ingresado por una infección respiratoria. A pesar de su edad avanzada, el soberano ha mantenido un ritmo de actividad considerable, aunque en los últimos meses los médicos le han recomendado reducir sus compromisos públicos. La Casa Real no ha precisado cuánto tiempo permanecerá ingresado, pero ha asegurado que se informará de cualquier novedad relevante sobre su evolución.
El ingreso del monarca ha reavivado el debate sobre la sucesión en Noruega. El príncipe heredero Haakon, hijo de Harald, asume de forma interina las funciones representativas cuando su padre no puede ejercerlas. En los últimos años, Haakon ha ido ganando protagonismo en la agenda institucional, aunque la Constitución noruega reserva al rey un papel central en la formación de gobierno y en la apertura del Parlamento. La eventual ausencia prolongada del soberano podría requerir un ajuste en los procedimientos habituales, aunque las autoridades no han hecho declaraciones al respecto.
La salud del rey también ha generado reacciones en el ámbito internacional. Varios jefes de Estado europeos han enviado mensajes de apoyo a la familia real noruega, y los medios escandinavos siguen de cerca la evolución del paciente. En España, la noticia ha tenido especial repercusión debido a los vínculos históricos y familiares entre ambas casas reales. El rey Harald es primo del rey emérito Juan Carlos y ha mantenido una estrecha relación con la monarquía española a lo largo de su reinado.
Mientras tanto, el Palacio Real ha pedido respeto a la privacidad del monarca y de su familia durante estos días. Los médicos del Hospital Nacional de Oslo son los únicos autorizados para ofrecer información clínica, y han insistido en que el tratamiento está dando resultados positivos. La evolución de Harald V en los próximos días será clave para determinar cuándo podrá abandonar el centro hospitalario y retomar, al menos parcialmente, su actividad pública.