El Ministerio de Economía de Francia dio a conocer el pasado mes de julio una convocatoria en la que se detallaban distintos proyectos de colaboración con Marruecos relacionados con la energía, la conectividad y la transición energética. Entre las iniciativas recogidas aparece la propuesta de crear un «enlace submarino, en corriente continua de alta tensión» que permitiría conectar directamente las redes eléctricas de ambos países a través del Mediterráneo. La propuesta contempla inicialmente la instalación de un «doble enlace submarino con una potencia de 2x1GW».
El trazado podría llegar a tierra en territorio francés en Bouches-du-Rhône o Var, dos departamentos situados en el sureste del país. No obstante, el propio Gobierno francés especifica que «ninguna zona ha sido definida de manera definitiva». El documento contempla tres posibles infraestructuras para conectar el futuro enlace con la red eléctrica nacional: «Se han considerado tres subestaciones de 400 kV para la conexión: Feuillane (Zona industrial-portuaria de Fos-sur-Mer), Minéraliers (Zona industrial-portuaria de Fos-sur-Mer) o Néoules (Var)».
Marruecos cuenta actualmente con una particularidad dentro del continente africano: es el único país de África cuya red eléctrica está conectada con Europa mediante dos cables submarinos. Ambas conexiones atraviesan el estrecho de Gibraltar y enlazan el sistema marroquí con España. El nuevo proyecto, de concretarse, permitiría a Marruecos exportar electricidad a Francia sin utilizar la infraestructura española como paso intermedio.
La iniciativa no es la primera ocasión en la que Marruecos plantea construir una conexión eléctrica submarina de gran capacidad con un país europeo. Anteriormente, el país norteafricano impulsó junto a Reino Unido el denominado Morocco-UK Power Link. Sin embargo, aquel proyecto terminó descartándose en 2024 después de que el Gobierno británico no proporcionara las garantías necesarias relacionadas con el precio de la electricidad. La infraestructura prevista tenía una longitud aproximada de 3.800 kilómetros y requería una inversión estimada de 21.900 millones de libras.
La financiación del proyecto con Reino Unido no llegó a cerrarse debido a la ausencia del respaldo de un contrato por diferencia (CfD) británico. La propuesta que ahora se plantea con Francia presenta unas dimensiones más reducidas, tanto en lo relativo a la distancia que tendría que recorrer el cable como en cuanto al volumen de inversión necesario. Aun así, ambas iniciativas comparten una característica tecnológica. El futuro enlace entre Marruecos y Francia recurriría a la tecnología de corriente continua de alta tensión (HVDC), un sistema empleado para transportar grandes cantidades de electricidad a largas distancias reduciendo las pérdidas durante la transmisión.
El proyecto se enmarca en la estrategia de Marruecos por consolidarse como exportador de energía hacia Europa, aprovechando su potencial en renovables. La conexión directa con Francia evitaría el tránsito por la península ibérica, un cambio que podría reordenar los flujos eléctricos en el Mediterráneo occidental. Por el momento, la propuesta figura en la convocatoria francesa sin que se haya concretado un calendario, un presupuesto definitivo ni un punto de desembarco confirmado en la costa gala.