El incendio forestal que desde el miércoles azota la comarca de Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza, ha obligado a evacuar a más de 800 personas de cinco municipios y ha calcinado ya más de 5.000 hectáreas, según los últimos datos facilitados por los servicios de emergencia. Las llamas, que continúan sin control, han entrado en el casco urbano de Asín, donde han afectado a varias viviendas, aunque los equipos de extinción han logrado salvar la mayor parte del núcleo habitado.
Los municipios desalojados son Asín, Orés, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo, mientras que Sádaba y Biota permanecen en alerta ante la posible evolución del fuego. La mayoría de los evacuados han sido trasladados a instalaciones habilitadas en Ejea de los Caballeros, como el polideportivo municipal, un albergue y el casino de la localidad, donde han pasado la noche en camas improvisadas y reciben asistencia de Cruz Roja, el Ayuntamiento de Ejea y los servicios sociales de la comarca.
«Necesitamos saber cómo están nuestras casas». Esta frase se repite entre los vecinos de Orés, Luesia y Asín que montan guardia frente al puesto de mando instalado en Farasdués, una pedanía de Ejea. Helicópteros, hidroaviones y naves FOCA sobrevuelan la zona en un constante ir y venir desde las balsas y piscinas hasta las llamas, centrando sus esfuerzos en el flanco izquierdo del perímetro, el que más preocupa a los equipos de extinción.
Entre los evacuados se encuentran personas de todas las edades. Josefina, vecina de Luesia de 90 años, fue trasladada junto a otros dos residentes de la residencia Jesús, Josefina y José a la residencia Villa de Ejea para pasar la noche. «Me han tratado como si estuviera en un hotel. A los tres nos dieron una muda limpia, pijama y esta mañana hasta hemos estado con la fisioterapeuta», relata agradecida. A pesar de la comodidad, este jueves prefirió regresar al polideportivo para estar con su familia y el resto de vecinos.
Los más pequeños también viven la emergencia desde los centros de acogida. Isaac, de nueve años, y Atenea, de seis, corretean entre las 80 camas instaladas en el polideportivo de Ejea, ajenos a la magnitud de lo ocurrido. Junto a su madre, María Luisa, de 31 años, fueron evacuados de Luesia, donde la familia se instaló hace dos años procedente de Murcia con un proyecto de vida en el medio rural. «Nos fuimos prácticamente con lo puesto», explica María Luisa, quien destaca que pudieron ducharse y recibieron un kit de higiene, además de cena y desayuno proporcionados por el dispositivo de emergencia.
La incertidumbre se mezcla con la solidaridad entre los afectados. Marimar, vecina de Orés, fue evacuada junto a su hija Carla, de 16 años, mientras su marido y su hijo mayor decidieron quedarse en el primer punto de evacuación, Luesia, para ayudar a los equipos de extinción a ubicarse y reconocer el terreno. La familia tiene una empresa de construcción y vive de forma permanente en Orés. Esta misma mañana, la nave donde guardaban herramientas, maquinaria y vehículos fue alcanzada por las llamas. «Se han ido una hora a descansar y, cuando han vuelto, el fuego se había reactivado y se había quemado todo: el material y los vehículos que había dentro», lamenta Marimar, que espera con angustia la llamada de su marido, que ahora intenta regresar a Orés para salvar una segunda nave. Por el momento, las autoridades no autorizan el acceso.
Marimar abandonó Orés por una pista forestal cuando la carretera ya estaba cortada. «Esperé para llevarme conmigo a tres vecinos: dos hombres mayores y una señora con esclerosis múltiple que no podía subir al autobús», recuerda. Su testimonio refleja la solidaridad que se ha generado entre los vecinos, muchos de los cuales han colaborado con los equipos de extinción desde el primer momento.
El incendio, que comenzó en la tarde del miércoles, ha avanzado con rapidez debido a las condiciones meteorológicas adversas, con altas temperaturas y viento. Las llamas han afectado a una extensa superficie de monte bajo y masa forestal, y los trabajos de extinción se centran en evitar que el fuego alcance nuevas poblaciones. Los equipos de emergencia, coordinados por el Gobierno de Aragón, trabajan sin descanso para contener el perímetro, que ya supera los 5.000 hectáreas calcinadas.
La consejera de Presidencia del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, ha visitado la zona y ha expresado su solidaridad con los afectados, mientras que el presidente de la Diputación de Zaragoza, Juan Antonio Sánchez Quero, ha ofrecido todos los recursos de la institución para hacer frente a la emergencia. Por su parte, el Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros ha habilitado espacios adicionales para acoger a los evacuados y ha puesto en marcha un dispositivo de atención psicológica para quienes lo necesiten.
Mientras los adultos esperan noticias pegados al teléfono, los niños siguen jugando en el polideportivo, ajenos a la gravedad de la situación. La previsión es que muchos de los evacuados tengan que pasar otra noche fuera de sus hogares, mientras los equipos de extinción continúan su lucha contra las llamas en una de las peores emergencias forestales que ha vivido la comarca en los últimos años.