El economista Andrés Villena, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid, sostiene que el poder político se organiza siempre pensando en el poder económico y que no hay poder al margen de la élite. Villena, autor del libro «Las élites que dominan España. Una historia alternativa desde 1939» (Libros del KO), defiende que estas redes de poder no funcionan como una conspiración, sino como estructuras estables de confianza e influencia construidas durante décadas entre grandes empresas, Administración, judicatura, universidades, fundaciones y medios de comunicación.
En su análisis, esas redes sobreviven a gobiernos, crisis y cambios políticos, lo que explica por qué el entramado de poder en España ha cambiado mucho menos de lo que parece desde el franquismo. El economista, nacido en Elche en 1980, distingue entre élites funcionales, que aportan liderazgo y valor a la sociedad, y élites extractivas, que se convierten en un freno para el progreso cuando anteponen el beneficio propio a la producción de valor.
«Todos necesitamos liderazgo e imágenes que imitar», afirma Villena, que cita ejemplos como el expresidente estadounidense Barack Obama, el tenista Rafael Nadal o el ciclista Miguel Induráin. El problema, añade, aparece cuando el liderazgo se estanca y la economía financiera dedica más tiempo a ganar dinero que a generar valor. «A partir de ese momento, las élites se convierten en extractivas y en un freno para el progreso».
El autor no plantea una sociedad sin élites como horizonte realista. Incluso el 15-M, recuerda, generó liderazgos. Pero advierte de que en España la meritocracia y el ascensor social son más una excepción que la norma y reclama igualdad de oportunidades. «No podemos aspirar a una sociedad sin diferencias, pero tenemos que cuidar la igualdad de oportunidades», asegura.
El libro repasa los mecanismos que han permitido a las élites económicas españolas mantenerse durante décadas. Villena recuerda que ya en los años cincuenta, durante el franquismo, un agente suizo de la actual UBS llamado Laurent Rivara llegó a España con una carpeta con centenares de familias defraudadoras que mantenían su dinero en el extranjero. «Los apellidos son los de siempre», dice, y menciona a las familias de Neguri, Botín-Sanz de Sautuola o Entrecanales.
Décadas después, el caso Falciani volvió a sacar a la luz a familias con el mismo patrón. Para Villena, esto indica que la situación no cambia demasiado y que en España las élites han sido «absolutamente irresponsables».
El economista atribuye esta continuidad al carácter particular del capitalismo español, donde las familias y los apellidos siguen siendo muy importantes, frente al estadounidense, que nace y progresa sin aristocracia. En Estados Unidos los apellidos dominantes se han renovado con nombres como Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates o Mark Zuckerberg; en España, sostiene, las grandes familias se perpetúan a través de redes educativas, pactos y matrimonios.
Como ejemplo de esos cruces sociales, Villena menciona el matrimonio del alcalde de Madrid, un abogado del Estado de una familia entrecruzada con la monarquía casado con una Urquijo veinte años menor. «Nadie puede decir que eso sea un matrimonio planificado, pero socialmente sí está mediado», afirma. Este tipo de uniones se reproduce en todos los puntos de la élite, dice, porque sus miembros coinciden en clubes y espacios exclusivos.
Para Villena, esa confluencia explica lo que denomina gatopardismo: transformaciones de apariencia para que la estructura de poder siga igual. Aunque el Estado se democratizó, las instituciones que sostienen el poder económico habrían cambiado mucho menos de lo que aparentan desde 1939. La conclusión central del libro es que el poder político se organiza teniendo en cuenta al económico y que esa simbiosis condiciona las decisiones públicas y el reparto de la riqueza.