Estados Unidos e Irán han protagonizado una nueva escalada bélica en Oriente Próximo después de que el Ejército estadounidense llevara a cabo una oleada de ataques contra decenas de objetivos iraníes, y Teherán respondiera con bombardeos contra bases militares de Washington en Jordania y Bahréin. La ofensiva estadounidense, anunciada por el Comando Central (CENTCOM) en la madrugada del lunes, tuvo como objetivo declarado debilitar la capacidad iraní para atacar el transporte marítimo internacional en el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más estratégicas del mundo.
Según el comunicado del CENTCOM, los ataques se centraron en sistemas de defensa aérea, estaciones de radar costeras, capacidades de misiles y drones, así como embarcaciones pequeñas iraníes. La operación, descrita como una nueva fase de ataques ofensivos, se produjo después de que Washington acusara a Irán de amenazar la navegación en la región. Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán denunció que estos ataques son «bárbaros» y que hacen inútiles los esfuerzos diplomáticos de los últimos meses para reducir las tensiones.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó ataques aéreos contra la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania, y contra la base estadounidense de Sheij Isa, en Bahréin. En un comunicado difundido por la agencia de noticias Tasnim, el órgano castrense afirmó que en la primera fase de la contraofensiva «guerreros fervientes del Islam incendiaron varios silos de misiles de gran tamaño y depósitos de combustible» en la base jordana mediante el lanzamiento de misiles y drones. Posteriormente, aseguraron haber destruido el centro de mando y control de drones del Ejército estadounidense en Bahréin, así como instalaciones de reparación y mantenimiento de helicópteros y hangares de aviones de guerra electrónica.
Las autoridades de Jordania confirmaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron y derribaron cuatro misiles que ingresaron en su espacio aéreo procedentes de territorio iraní. En un comunicado, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas jordanas advirtió que cualquier intento de atentar contra la soberanía del reino o violar su espacio aéreo será respondido con firmeza. Asimismo, el Ministerio del Interior de Bahréin activó las sirenas de alarma e instó a la población a mantener la calma y dirigirse a lugares seguros. Kuwait también informó que había interceptado «ataques hostiles», aunque no se proporcionaron más detalles.
El Gobierno de Irán, a través de su Ministerio de Exteriores, calificó los ataques estadounidenses como una «grave amenaza a la paz y la seguridad internacional» y una «flagrante violación de los principios fundamentales de la Carta de la ONU». Teherán señaló que, a solo 25 días de la firma de un memorando de entendimiento con Washington, Estados Unidos ha violado «casi todas sus cláusulas». Además, acusó a Estados Unidos de cometer «los crímenes de guerra más atroces» al atacar infraestructura de transportes, botes de pesca, buques de carga, instalaciones meteorológicas y edificios.
Irán también advirtió que los países vecinos que permitan a Estados Unidos usar su territorio para preparar agresiones contra Irán se convierten en «escenarios de su guerra ilegal y criminal». En este sentido, Teherán subrayó que «los puntos de origen y lanzamiento de los ataques contra Irán serán objetivos legítimos para los ataques defensivos de las valientes Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán». La tensión en la región sigue en aumento, con ambos bandos intercambiando acusaciones y amenazas, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada mayor que podría desestabilizar aún más Oriente Próximo.