El Gobierno catalán ultima, junto con ERC, la puesta en marcha de una Oficina de Selecciones Deportivas que permitirá a Cataluña competir internacionalmente con equipos propios, según ha podido confirmar El Confidencial. La iniciativa, que comenzará a operar a partir de septiembre, se enmarca en el acuerdo de investidura entre el PSC y ERC y busca aprovechar los márgenes que ofrece la Ley del Deporte de 2022 para que comunidades autónomas con federaciones históricas puedan participar en competiciones internacionales.
Fuentes oficiales del Govern han señalado que el compromiso es «dar todo nuestro apoyo para que las selecciones catalanas que puedan hacerlo, compitan en el ámbito internacional, siempre y cuando se respete el marco legal». La oficina dependerá del Consell Català de l'Esport y estará plenamente operativa antes de que finalice el año. El acuerdo firmado entre ERC y el PSC establece que esta oficina «promoverá las selecciones deportivas catalanas, ofrecerá el apoyo activo y acompañamiento a las federaciones deportivas catalanas» que cumplan con los requisitos legales.
El artículo 48.2 de la Ley estatal 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte, es la base jurídica que ampara esta iniciativa. Dicho artículo señala que «las federaciones deportivas autonómicas podrán participar directamente en el ámbito internacional si la federación internacional correspondiente contempla su participación, en el caso de modalidades o especialidades deportivas con arraigo histórico y social en su respectiva comunidad, o bien en el caso de que la federación autonómica hubiese formado parte de una federación internacional antes de la constitución de la federación española correspondiente». La autorización final correspondería al Consejo Superior de Deportes.
La Federación Catalana de Fútbol, fundada en 1900 como Foot-ball Associació, es anterior a la Real Federación Española de Fútbol, creada en 1913. Esta diferencia de antigüedad es clave, ya que la ley permite que las federaciones autonómicas que existían antes que la estatal puedan solicitar el reconocimiento internacional. El caso del rugby también se menciona como ejemplo, ya que la Federación Catalana de Rugby fue miembro de federaciones internacionales antes que la española. Además, una sentencia del Tribunal de Arbitraje del Deporte avaló la oficialidad internacional de la Federación Catalana de Bolos y Bowling.
La diputada de Junts Montse Ortiz ha sido una de las voces más críticas con la lentitud del proceso. En una intervención reciente en el Parlament, preguntó al conseller de Deportes, Berni Álvarez, sobre el estado de la oficina. Álvarez respondió que «la Oficina ya está a punto. Hace tiempo que trabajamos con ERC en un documento prácticamente cerrado con un objetivo claro: la proyección de nuestras selecciones en el ámbito internacional con los límites que están marcados». Ortiz, por su parte, lamentó que «en este Mundial participan hasta 9 jugadores catalanes, pero ni rastro de la selección catalana. Juegan Escocia y Curaçao, ninguno de los dos son estados independientes. Pero Cataluña no está. Ésta es la diferencia entre promocionar deportistas y defender selecciones, porque mientras otras naciones compiten, Cataluña continúa mirándoselo desde la grada».
La diputada posconvergente reclama que el Govern destine un millón de euros a promocionar la creación de selecciones nacionales catalanas y sostiene que «la Ley del Deporte abre la puerta al reconocimiento oficial de selecciones catalanas que fueron miembros de las federaciones internacionales antes que la española». Para Ortiz, «el problema no es deportivo ni jurídico. Lo que no existe es la voluntad política. Porque dar este paso implica priorizar Cataluña, implica plantar cara cuando Madrid se oponga».
El contexto internacional también juega un papel relevante. El hecho de que Escocia, Inglaterra, Gales o Irlanda del Norte compitan como selecciones independientes en campeonatos de fútbol se debe a que estos territorios fueron fundadores de la Federación de Fútbol y, cuando se creó la FIFA en 1904, se respetó su integración por separado en el organismo internacional. Este precedente es utilizado por los defensores de las selecciones catalanas para argumentar que no es necesario ser un estado independiente para tener representación deportiva internacional.
La Oficina de Selecciones se crea bajo el manto protector de la Ley del Deporte aprobada en 2022 por el Gobierno socialista, que prevé que Cataluña pueda tener representación en foros internacionales siempre y cuando la federación interesada fuera creada antes que la Federación española correspondiente. Las fechas son inapelables: la Federación Catalana data de 1900 y la Española no se creó hasta 1913, aunque la entidad embrionaria fue la Federación Española de Clubs de Football de 1909. Para los independentistas, este argumento jurídico es sólido y abre la puerta a que Cataluña pueda competir con su propia selección de fútbol en torneos internacionales.
El conseller Álvarez ha asegurado que «estamos trabajando con todo el que nos ha hecho propuestas para potenciar las selecciones catalanas. Y una vez pase este verano, tendremos seguramente la Oficina». La iniciativa, que forma parte del pacto entre socialistas y republicanos, avanza sin contratiempos pese a las críticas de algunos sectores independentistas que consideran que el proceso es demasiado lento. La oficina, una vez operativa, podría suponer un paso significativo en el modelo confederal que defienden ERC y el PSC, y abriría un nuevo escenario para el deporte catalán en el ámbito internacional.