El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha generado desconcierto entre los líderes de la OTAN al regalarles un revólver personalizado con munición durante la cumbre celebrada esta semana en Ankara. El obsequio, que incluye el nombre de cada mandatario grabado en el cañón del arma, ha provocado quebraderos de cabeza en varias delegaciones debido a las estrictas leyes de transporte y tenencia de armas de fuego en sus respectivos países.
Entre los destinatarios del singular presente se encuentran el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; el primer ministro británico, Keir Starmer; el primer ministro húngaro, Peter Magyar; el presidente polaco, Karol Nawrocki; el primer ministro canadiense, Mark Carney; y los primeros ministros de Países Bajos, Suecia e Italia, Giorgia Meloni. Aunque el intercambio de regalos entre jefes de Estado es una práctica habitual en este tipo de encuentros, el carácter del presente —un arma de fuego en perfecto estado de funcionamiento— ha desconcertado a los equipos de protocolo y seguridad.
Las imágenes difundidas por Magyar y la oficina del presidente lituano Gitanas Nauseda muestran que se trata del modelo Gumusay.357 Magnum, un revólver producido por el fabricante de armas turco MKE en la década de 1990. El arma viene colocada en una caja de exhibición de madera forrada de negro, con varios cajones, una nota con la bandera de Turquía y una placa que reza: «Gumusay, la primera pistola tipo revólver producida en nuestro país». Según varios medios, también incluye un permiso de exportación.
La reacción de las delegaciones ha sido dispar. La portavoz del Ejecutivo europeo, Paula Pinho, declaró a EFE que «el arma se transportará y almacenará de forma segura. Una vez retirada del servicio, la presidenta tiene la intención de donarla a un museo militar». Fuentes comunitarias añadieron que Costa y su equipo están «siguiendo los procedimientos belgas para traerla de vuelta a Bélgica» y que «el arma se retirará del servicio y se almacenará de acuerdo con los requisitos de seguridad de la Secretaría General del Consejo».
El primer ministro belga, Bart De Wever, «se enteró de la naturaleza exacta del regalo» tras aterrizar en su país. Según una fuente citada por la agencia AFP, «el primer ministro se sorprendió y lo entregó inmediatamente a la policía del aeropuerto para que lo guardaran en una caja fuerte y el asunto se gestionara de acuerdo con los procedimientos pertinentes».
En el caso de Pedro Sánchez, fuentes de Moncloa explicaron que el revólver se encuentra custodiado por el Ministerio del Interior, «que será el encargado de inutilizarlo para a continuación ser inventariado y almacenado». En concreto, el arma ha quedado bajo custodia de la Guardia Civil, el cuerpo policial competente en materia de intervención de armas, según indicaron fuentes del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska a Europa Press. Las fuentes de Moncloa apuntaron además que, como regalo institucional, se hizo entre los departamentos de protocolo de ambos países.
El primer ministro británico, Keir Starmer, optó por dejar el arma en Ankara en manos de funcionarios de su país, que la manipularán para que no pueda disparar antes de enviarla a Reino Unido, según informó la BBC. Por su parte, el primer ministro húngaro, Peter Magyar, publicó en la red social X: «Un regalo insólito del presidente Erdogan en la cumbre de la OTAN: un revólver Magnum con munición, en el que está grabado mi nombre».
Un asesor del presidente polaco Karol Nawrocki declaró a la radio RMF FM que su revólver está a la espera de pasar el control aduanero y que se guardará en un lugar apropiado «para que, en primer lugar, esté seguro y, en segundo lugar, se le trate con respeto como regalo». «Efectivamente, el presidente de Turquía obsequió a cada uno de sus invitados con un regalo de este tipo. No sé con exactitud si se trata de una réplica o de un original. Lo que es seguro es que nadie va a disparar con él», afirmó.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, entregó el arma a la Policía Montada para su desactivación. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá señaló en un comunicado que la munición «se quedó en Turquía» y que el Gobierno estudia «encontrar un lugar adecuado para el regalo, incluido en un museo». Las oficinas de los primeros ministros de Países Bajos y Suecia informaron de que sus pistolas han sido trasladadas a sus respectivas embajadas en Ankara, mientras que el arma de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, está guardada en la sede del Gobierno, el Palazzo Chigi, junto con otros regalos de Estado, según la agencia Reuters.
Con este gesto, Erdogan ha querido mostrar la industria de defensa de Turquía, que se ha convertido en una herramienta clave de exportación y de política exterior, según recoge Reuters. La cumbre de la OTAN en Ankara estuvo marcada por los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a los aliados, y en ella se anunciaron nuevos contratos con la industria de defensa por más de 50.000 millones de dólares.