Los incendios forestales que afectan a la Sierra Oeste de la Comunidad de Madrid continúan sin estar perimetrados ni controlados, y las previsiones meteorológicas para este viernes complican aún más las labores de extinción. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pronostica viento sostenido del suroeste de entre 25 y 30 kilómetros por hora, temperaturas máximas que alcanzarán los 33 ºC en Villa del Prado y los 32 ºC en San Martín de Valdeiglesias, y una probabilidad de lluvia del 0 % durante toda la jornada. Este escenario, que ya dificultó el trabajo de los equipos de emergencia el jueves, vuelve a ser desfavorable para contener las llamas.
El Ministerio del Interior, encabezado por Fernando Grande-Marlaska, declaró la emergencia de interés nacional por la evolución de los incendios en Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, en la Comunidad de Madrid, y en Burgohondo, en la provincia de Ávila. Pese a los trabajos realizados durante la madrugada, que lograron contener parcialmente el avance del fuego, a primera hora de este viernes los incendios seguían sin estar estabilizados. Más de 270 profesionales, entre bomberos de la Comunidad de Madrid, agentes forestales y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), permanecen desplegados sobre el terreno para tratar de controlar las llamas.
La situación ha obligado a evacuar a más de 10.000 personas de varios municipios. Se mantienen evacuadas localidades como Villa del Prado, Aldea del Fresno, Pelayos de la Presa y San Martín de Valdeiglesias, mientras que en Navas del Rey se ha ordenado el confinamiento de la población. Aldea del Fresno ha tenido que desalojar tanto su casco urbano como varias urbanizaciones. Las carreteras M-507, entre Villa del Prado y Aldea del Fresno, y la M-501, en el entorno de San Martín de Valdeiglesias, permanecen cortadas al tráfico, lo que afecta a la movilidad en la zona.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, advirtió este jueves desde el Puesto de Mando Avanzado instalado en Cenicientos de que las próximas horas serían «muy complicadas» debido a la combinación de altas temperaturas y viento. «Estas horas van a ser muy complicadas por las altísimas temperaturas y por este viento inusual que no va a ayudar», señaló la dirigente regional, que también destacó la labor de los efectivos del Plan Infoma y reclamó una mayor gestión forestal para reducir el riesgo de grandes incendios en el futuro.
El viento es el factor que más preocupa a los especialistas en extinción de incendios. Aunque las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones crean un entorno propicio para la propagación de las llamas, los expertos coinciden en que el viento es la variable meteorológica que más condiciona el comportamiento del fuego. Su influencia va más allá de aumentar la velocidad de las llamas: acelera el secado de la vegetación al desplazar el aire húmedo, aporta un flujo constante de oxígeno que intensifica la combustión y tumba el frente de fuego hacia la vegetación no quemada, favoreciendo un avance más rápido del incendio.
Uno de los mayores peligros asociados al viento es la aparición de focos secundarios. Las corrientes de aire pueden transportar brasas a cientos de metros del frente principal, provocando nuevos incendios en zonas aparentemente seguras y obligando a redistribuir los recursos del operativo. Además, un cambio repentino en la intensidad o en la dirección del viento puede modificar el comportamiento del fuego en cuestión de minutos, dificultando la planificación de las tareas de extinción y aumentando el riesgo para los equipos que trabajan sobre el terreno.
Un antiguo bombero forestal de la Comunidad de Madrid explicó a este periódico que esa es precisamente la principal preocupación mientras los incendios permanezcan abiertos. «Si el viento entra en contra o cambia de dirección, puede avivar el incendio y generar focos secundarios», señaló. Por ello, el seguimiento continuo de la evolución meteorológica resulta imprescindible en incendios de esta magnitud, donde cualquier variación puede alterar la estrategia de los equipos desplegados.
La combinación de viento, calor y sequedad del terreno también reduce la humedad del combustible forestal, lo que facilita la propagación de las llamas. Las temperaturas previstas para este viernes, superiores a los 30 ºC, agravan aún más la situación al secar la vegetación y hacerla más inflamable. Los equipos de extinción trabajan contrarreloj para intentar estabilizar los incendios antes de que las condiciones meteorológicas empeoren, aunque las previsiones no son alentadoras.
El Gobierno central y la Comunidad de Madrid mantienen una coordinación constante para gestionar la emergencia. La declaración de emergencia de interés nacional permite movilizar recursos adicionales y agilizar la respuesta ante una crisis que ya ha afectado a miles de personas. Mientras tanto, los vecinos de los municipios evacuados esperan noticias sobre la evolución de los incendios, confiando en que los esfuerzos de los bomberos y la UME logren contener las llamas antes de que el viento complique aún más la situación.