Paramount Skydance se acerca a la meta en su búsqueda de más de un año de Warner Bros. Discovery. Las negociaciones de acuerdo que la compañía mantiene este fin de semana con los fiscales generales de una docena de estados han entrado en una fase crítica, según ha trascendido, en un momento en el que los opositores a la operación redoblan la presión para evitar lo que describen como una capitulación de la coalición estatal.
El frente opositor no se ha quedado quieto. El actor Mark Ruffalo, cuatro veces nominado al Óscar, ha pedido públicamente al fiscal general de California, Rob Bonta, que «no ceda» ante Paramount y ha sugerido organizar una protesta frente a su oficina en Oakland. «¡La gente no lo quiere!», ha señalado Ruffalo, que ha instado a Bonta a rechazar el acuerdo que él y otros fiscales generales negocian con la compañía dirigida por David Ellison.
La presión no procede solo del ámbito cultural. La senadora Elizabeth Warren también ha criticado a los fiscales generales por lo que considera una traición en las conversaciones con Paramount, y ha calificado el posible pacto como «una victoria solo para David Ellison». La organización Block The Merger se ha sumado a las voces que denuncian el rumbo de unas negociaciones que, de fructificar, pondrían fin a la acción antimonopolio contra la fusión de 111.000 millones de dólares con Warner Bros. Discovery.
En el centro del conflicto se encuentra la coalición de fiscales generales estatales que ha liderado la oposición legal a la operación, junto con el Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (WGA). Las conversaciones de este fin de semana buscan un acuerdo que despeje el camino para que Paramount complete la absorción de Warner Bros. Discovery, una de las mayores operaciones corporativas del sector del entretenimiento en los últimos años.
Los críticos sostienen que el acuerdo debilitaría la competencia en el mercado audiovisual y concentraría aún más poder en manos de un reducido grupo de empresas. La dimensión de la operación, valorada en 111.000 millones de dólares, ha convertido el pulso entre Paramount y los estados en un asunto de interés público que trasciende lo estrictamente corporativo.
El contexto político añade tensión al proceso. La mención de Warren a una victoria exclusiva para Ellison y las referencias a la presión sobre CNN reflejan la preocupación de que la fusión altere el equilibrio informativo y reduzca la pluralidad de voces en los medios. Los opositores consideran que un acuerdo con los fiscales generales podría eliminar las salvaguardas que exigían para proteger la competencia.
La coalición de estados ha sido hasta ahora el principal obstáculo regulatorio para Paramount en su intento de culminar la compra. La decisión de negociar un acuerdo ha generado malestar entre quienes confiaban en que los fiscales mantuvieran el pulso hasta las últimas consecuencias. Las próximas horas o días serán determinantes para saber si la operación recibe luz verde o si, por el contrario, el frente opositor logra frenarla.
Paramount Skydance, dirigida por David Ellison, ha mantenido una estrategia de acercamiento a los reguladores para desbloquear la fusión. El desenlace de estas conversaciones marcará el futuro inmediato de dos de los mayores estudios de Hollywood y redefinirá el mapa de la industria del entretenimiento en Estados Unidos.