El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la entonces ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, protagonizaron un viaje a Nueva York con el objetivo de captar inversión de fondos de capital extranjero que, años después, gestionan alrededor de 7.500 viviendas en Madrid. La información, publicada por El Debate, vincula aquella misión comercial con la actividad actual de estos inversores, conocidos popularmente como fondos buitre, en el mercado residencial de la capital.
El desplazamiento se enmarca en una estrategia de atracción de inversión internacional durante el mandato de Sánchez, en la que participó Maroto como responsable de la cartera de Industria y Turismo. Según el medio, el viaje buscaba seducir a estos fondos para que instalaran o ampliaran sus operaciones en España, especialmente en el sector inmobiliario. Años más tarde, esos mismos inversores aparecen vinculados a la gestión de miles de viviendas en Madrid, muchas de ellas procedentes de operaciones de venta de patrimonio público.
La venta de vivienda social madrileña a fondos de inversión se remonta a 2013, cuando el Ayuntamiento de Madrid, entonces presidido por Ana Botella, vendió 1.860 pisos públicos a un fondo buitre. Aquella operación, que incluía a los inquilinos dentro de las viviendas, fue el inicio de una serie de transacciones que han sido objeto de investigación y debate público. En total, Madrid vendió 4.795 pisos públicos a fondos en 2013, según recogen otros medios. Estas viviendas pasaron a manos de gigantes financieros como Goldman Sachs y Blackstone, que hoy continúan operando en el sector.
El caso ha resurgido en el debate público después de que el Gobierno haya situado a Blackstone entre los denominados fondos buitre, al mismo tiempo que la compañía ha arrancado un macrocontrato estatal para la gestión de vivienda. Esta aparente contradicción ha avivado las críticas sobre la política de vivienda y la gestión del patrimonio público. La oposición y diversos colectivos sociales señalan que la venta de pisos protegidos a fondos de inversión ha contribuido a la reducción del parque de vivienda social en Madrid y a la subida de los alquileres.
El viaje de Sánchez y Maroto a Nueva York se produjo en un contexto de promoción exterior de España como destino de inversión. Según la información publicada, el Ejecutivo buscaba atraer capital extranjero para dinamizar el sector inmobiliario tras la crisis financiera. Sin embargo, el resultado de esas gestiones ha sido cuestionado por quienes consideran que se priorizaron los intereses de los grandes fondos sobre el derecho a la vivienda de los ciudadanos. Los fondos buitre, especializados en la compra de activos inmobiliarios a bajo precio, han sido señalados por prácticas como el aumento de rentas o la falta de mantenimiento de los edificios.
La operación de 2013 y sus consecuencias siguen siendo un asunto candente en la política española. La venta de viviendas públicas a fondos de inversión ha sido investigada por diversos medios y ha generado movilizaciones vecinales. En la actualidad, los inquilinos de algunas de esas viviendas denuncian condiciones abusivas y falta de alternativas habitacionales. El debate sobre la vivienda se ha convertido en uno de los ejes centrales de la agenda política, con propuestas que van desde la regulación de los alquileres hasta la recuperación de los pisos vendidos.
El vínculo entre el viaje oficial a Nueva York y la presencia actual de estos fondos en Madrid pone de relieve la continuidad de una política de atracción de inversión que, según los críticos, ha tenido un impacto directo en el acceso a la vivienda. Mientras el Gobierno defiende su estrategia como una forma de generar empleo y crecimiento, la oposición exige explicaciones sobre las decisiones que permitieron la venta masiva de patrimonio público. La polémica está lejos de cerrarse y promete seguir ocupando titulares en los próximos meses.