Al menos ocho personas han muerto y más de medio centenar han resultado heridas durante un ataque con drones ucranianos contra dos almacenes de la empresa de comercio electrónico Wildberries, ubicados en las regiones de Moscú y Tambov, en el oeste de Rusia. El incidente, ocurrido durante la noche del viernes al sábado, ha sido calificado por las autoridades locales como el mayor ataque ucraniano contra la región de Moscú desde el inicio de la guerra en febrero de 2022.
El gobernador de la región de Tambov, Yevgueni Pervishov, informó a través de Telegram que 25 empleados de Wildberries resultaron heridos en el ataque contra el almacén de esa zona, mientras que el jefe de la región de Moscú, Andréi Vorobiov, reportó 26 afectados en las instalaciones cercanas a la capital rusa. Varios de los heridos se encuentran en estado grave o muy grave y han sido ingresados en hospitales de la zona. La empresa Wildberries, conocida como el «Amazon ruso», confirmó en un comunicado los ataques con «aparatos no tripulados enemigos» y describió la noche como «terrible» para la compañía.
El almacén atacado en la región de Moscú continúa siendo pasto de las llamas, mientras que el incendio en Tambov ha sido prácticamente sofocado. Pervishov denunció que se trató de un «planificado atentado terrorista contra la población civil» y señaló que los explosivos que portaban los drones llevaban metralla, lo que indica que el objetivo era causar «un gran número de víctimas». Las defensas antiaéreas rusas lograron derribar 28 drones, según el gobernador, quien añadió que «si hubieran alcanzado su objetivo, el número de afectados entre la población civil hubiera sido mucho mayor».
El presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, justificó los ataques en su cuenta de la red social X, asegurando que los almacenes de Wildberries eran utilizados por Rusia para el envío de componentes sancionados destinados a la fabricación de drones y sistemas de navegación militar. «En especial, como reacción a los ataques rusos a nuestra infraestructura civil y nuestras ciudades, hemos atacado dos centros logísticos, en las regiones de Moscú y de Tambov, una a más de 500 kilómetros y otra a más de 700 kilómetros del frente», escribió Zelenski. El mandatario ucraniano subrayó que la acción fue una respuesta directa a los bombardeos rusos contra objetivos civiles en Ucrania.
Según datos oficiales rusos, durante la noche pasada las defensas antiaéreas derribaron cerca de 400 drones en todo el país. Desde finales de junio, Kiev ha intensificado drásticamente sus ataques contra territorio ruso, en una serie de operaciones superpuestas que han alcanzado líneas de suministro clave en los territorios ucranianos ocupados por Rusia, así como Crimea, Moscú y San Petersburgo con misiles de largo alcance. Esta escalada ha provocado una crisis de combustible en algunas regiones rusas y ha aumentado la presión sobre la logística militar del Kremlin.
Wildberries, fundada en 2004, es la mayor plataforma de comercio electrónico de Rusia y emplea a decenas de miles de trabajadores en todo el país. Los almacenes atacados son centros logísticos estratégicos para la distribución de productos, incluidos bienes de consumo y, según las acusaciones ucranianas, materiales de uso militar. La compañía no ha precisado el impacto económico de los ataques, pero ha confirmado que los daños materiales son significativos.
El ataque ha reavivado el debate sobre la escalada del conflicto y la posibilidad de que Ucrania continúe golpeando infraestructuras civiles rusas. Mientras tanto, las autoridades rusas han prometido una respuesta contundente. El Ministerio de Defensa ruso no ha emitido un comunicado oficial hasta el momento, pero fuentes cercanas al Kremlin han calificado el ataque como un acto de «terrorismo de Estado» por parte de Ucrania.
La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos. La Unión Europea y Estados Unidos han mantenido su apoyo a Ucrania, pero han instado a ambas partes a evitar la escalada de violencia contra civiles. Por su parte, organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por el aumento de víctimas civiles en ambos lados del conflicto.