La expectación por la gran final del Mundial de fútbol se vive con intensidad en la redacción de 20minutos, donde los periodistas Sergio García y Nicolás Gómez escenificaron un apasionado debate defendiendo los colores de España y Argentina, respectivamente. Ambos, vestidos con las camisetas de sus selecciones, cruzaron argumentos sobre quién levantará el trofeo y terminaron cerrando una apuesta que fue subiendo a medida que avanzaba la conversación. Lo que comenzó con un intercambio de camisetas acabó con García subiendo la apuesta al final del debate: «Si gana España 2-0, intercambiamos camiseta y te doy 100 pavos».
El periodista español se mostró convencido de que la clave del éxito de La Roja reside en su juego colectivo y eficacia. «Hemos ganado todos los partidos antes de llegar a la prórroga», afirmó García, quien considera que el funcionamiento del grupo está por encima de las individualidades y supone una ventaja frente a cualquier rival. Para responder a esto, Nicolás Gómez argumentó que tiene más mérito el recorrido de Argentina a lo largo del Mundial: «Supo revertir la situación en todos los partidos por tres cosas: pasión, sacrificio y corazón».
Al hablar de la fuerza del equipo, inevitablemente salió la gran estrella argentina. Leo Messi lleva una trayectoria intachable en este Mundial y es sin duda el hombre al que «España teme», como reconoció Sergio García. Gómez reconoce que es el alma de la Albiceleste, a pesar de que algunas voces dicen que puede ser su último Mundial, y aprovechó para destacar que el éxito de Argentina no depende únicamente de su estrella, sino también de un grupo que entiende que Messi necesita a sus compañeros tanto como ellos a él.
Ambos recordaron además los apuros que sus selecciones pasaron frente a Cabo Verde. Nicolás defendió después que la actuación argentina tuvo más mérito al lograr remontar una desventaja de dos goles, mientras que Sergio minimizó esa hazaña al señalar que los tantos llegaron en la prórroga después de que el conjunto sudamericano hubiera prolongado el empate hasta el límite. Entre bromas, ambos mantuvieron sus pronósticos intactos y, aunque con cierta resistencia, se desearon suerte sabiendo que el final definitivo llegará sobre el césped.
Mientras tanto, en el bando español, una de las figuras clave del torneo, Lamine Yamal, ha activado el «modo final». El futbolista del Barcelona está viviendo las horas previas al duelo contra Argentina completamente aislado de todo lo que rodea a un acontecimiento de semejante magnitud. No quiere distracciones, ni ruido, ni hablar con nadie que no forme parte de su círculo más íntimo. Sus compañeros, el cuerpo técnico y su familia son las únicas personas con las que mantiene contacto mientras España cuenta las horas para disputar el partido más importante de los últimos 16 años.
El extremo sabe que ha llegado su momento y toda su energía está dirigida a una única misión: conquistar el Mundial. El internacional español también está centrado en recuperarse al cien por cien del golpe que sufrió en la semifinal contra Francia. Aunque pudo completar el encuentro y entrenarse con normalidad en la sesión del viernes, ya que la del sábado quedó cancelada por una tormenta eléctrica, esas molestias le han obligado a extremar los cuidados durante los últimos días. Descanso, recuperación y concentración absoluta han sido el guion de un Lamine que ha decidido desconectar del exterior para llegar en las mejores condiciones posibles a la cita con la historia.
Dentro de la concentración transmiten que está tranquilo, con la cabeza únicamente puesta en el césped del MetLife Stadium y sin dejar que nada altere su preparación. Con apenas 19 años, Lamine ya ha conquistado una Eurocopa y ahora tiene la oportunidad de levantar un Mundial. Lejos del foco mediático, ha preferido encerrarse en su burbuja, consciente de que el exceso de ruido solo resta energía cuando está en juego un título de semejante dimensión. Se está aislando del mundo antes de intentar conquistarlo.
Curiosamente, el debate sobre su rendimiento durante el torneo ha girado casi exclusivamente alrededor de los goles. Apenas suma uno, conseguido frente a Arabia Saudí, pero reducir su Mundial a esa cifra sería ignorar todo lo que ocurre cuando la pelota pasa por sus botas. El propio Lamine ya respondió hace unos días recordando que en la Eurocopa también solo marcó un tanto y España acabó levantando el título. Nunca ha entendido el fútbol como una cuestión exclusivamente estadística.
De hecho, los números explican otra realidad muy distinta. Lamine llega a la final como el futbolista con más regates completados de todo el Mundial, con 30 desbordes exitosos, por delante de estrellas como Mbappé o Messi. Ha sido un quebradero de cabeza permanente para todos los laterales que le han defendido. Nuno Mendes, Maxim De Cuyper o Lucas Digne terminaron sufriendo tanto que acabaron siendo sustituidos después de verse constantemente superados en el uno contra uno. Su verdadera influencia va mucho más allá: su capacidad para atraer dos y hasta tres rivales ha abierto espacios que España ha aprovechado constantemente por dentro con Dani Olmo, Pedri u Oyarzabal. Ante Bélgica inició la acción del primer gol español.
La final promete ser un duelo de estilos y emociones, con la pasión argentina y la sangre española frente a frente, mientras ambos equipos ultiman los detalles para un partido que definirá al campeón del mundo.