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La OTAN y la UE amenazan a Rusia tras los ataques con drones a dos buques en aguas de Bulgaria

La Comisión Europea y la OTAN elevan el tono contra Moscú después de que dos mercantes fueran atacados con drones en el mar Negro, cerca de la costa búlgara. Von der Leyen exige responsabilidades y Rutte anuncia más vigilancia.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La Unión Europea y la OTAN han elevado este martes su tono contra Rusia después de que dos buques mercantes fueran atacados con drones en aguas del mar Negro próximas a la costa de Bulgaria. La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, ha condenado los hechos como «inaceptables» y ha señalado directamente a Moscú como responsable, anunciando represalias: «Los responsables deben rendir cuentas».

El primer incidente se produjo de madrugada, alrededor de la 1.30 hora local, cuando el Centro de Salvamento Marítimo de Varna recibió una señal de socorro de un buque situado a unos 29 kilómetros al este de la localidad búlgara de Vyala. Se trataba del 'Chelsea 3', un carguero de propiedad ucraniana, registrado en Odesa y que navegaba bajo bandera maltesa. Según el relato de la tripulación, el barco recibió el impacto de tres drones aéreos en la cubierta y el casco, lo que le causó graves daños. La Policía fronteriza búlgara rescató a toda la tripulación, compuesta por siete ciudadanos ucranianos y ocho azeríes, de los que cinco resultaron heridos por quemaduras.

Horas más tarde, a 27 kilómetros de la ciudad costera de Krapets, muy cerca de la frontera con Rumanía, un segundo ataque con drones hundió el carguero 'Azov Concord', con bandera de San Vicente y las Granadinas, que viajaba desde Rumanía hacia Turquía. A bordo había 16 marineros; cinco lograron salir con vida y los equipos de rescate continúan buscando al resto.

El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, calificó lo ocurrido de «inaceptable» y anunció que ha informado a sus socios de la UE y de la OTAN, a los que ha pedido asistencia. «Bulgaria continúa buscando apoyo para una investigación de los ataques con el fin de determinar el país de origen de los drones. También estamos solicitando asistencia para reforzar la vigilancia de los dominios aéreo y marítimo y mejorar nuestras capacidades de respuesta», declaró. Radev, abiertamente prorruso y opuesto a que la UE ayude a Ucrania, admitió no obstante que «no contamos con pruebas sólidas y claras para imputar cargos a ninguna de las partes, pero la lógica, como ya he indicado, apunta a la Federación Rusa». Durante la mañana mantuvo un encuentro con la embajadora rusa en el país para pedirle explicaciones.

La respuesta de Bruselas no se ha limitado a la condena. Von der Leyen criticó en la red social X que el mar Negro se haya convertido en «otro frente de escalada de la guerra de Rusia en Ucrania» con ataques que «ponen en grave peligro la vida de las tripulaciones y amenazan la seguridad» de la región. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, calificó los hechos de «totalmente inaceptables» y expresó su solidaridad con Bulgaria, advirtiendo de que «los ataques contra la navegación civil y los buques mercantes en el mar Negro van en aumento». Costa anunció que el Consejo Europeo abordará este episodio y «la intensificación de las campañas híbridas de Rusia» en su reunión del jueves y viernes en Bruselas.

Desde la OTAN, su secretario general, Mark Rutte, evitó nombrar directamente a Rusia, pero anunció que la Alianza reforzará su presencia y vigilancia en el mar Negro. «Ya hemos reforzado nuestra presencia a lo largo del flanco oriental y seguiremos vigilando la situación de seguridad, ajustando nuestra postura de disuasión y defensa según sea necesario», señaló. La víspera, el comandante supremo de la OTAN en Europa ya había elevado el tono contra Moscú al presentar un nuevo plan estratégico: «Si alguien es lo suficientemente insensato como para atacarnos, lucharemos».

Estos incidentes se suman a la larga lista de ataques registrados en los últimos meses en Alemania, Polonia, Rumanía y los países bálticos, todos ellos con drones procedentes presuntamente de Moscú. El mar Negro se consolida así como un nuevo frente de tensión entre Rusia y las potencias occidentales.