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Vox amenaza con replicar en España el desmantelamiento del cine argentino impulsado por Milei

El partido Vox ha sugerido en el Congreso eliminar el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) si llega al Gobierno, siguiendo la estela de Javier Milei en Argentina, donde el cineasta denuncian que la industria está paralizada tras el vaciamiento del INCAA.

El debate sobre la Ley del Cine en el Congreso de los Diputados ha encendido las alarmas en el sector audiovisual español. Durante la discusión de la enmienda a la totalidad presentada por Vox, el diputado de la formación ultraderechista, Robles López, no solo repitió los argumentos del presidente argentino Javier Milei contra el cine subvencionado, sino que fue más allá. Al ser preguntado por el ministro de Cultura sobre si eliminarían el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) —el equivalente español al INCAA argentino—, Robles López respondió con una amenaza directa: «Eliminaríamos el Ministerio».

La advertencia de Vox no es un hecho aislado, sino que se inscribe en una estrategia que ya se ha aplicado en Argentina con consecuencias devastadoras para su industria cinematográfica. La actriz argentina Dolores Fonzi, al recoger el Goya a la mejor película iberoamericana por «Belén», lanzó un mensaje de alerta a sus colegas españoles: «Ustedes, que tienen tiempo aún, no caigan en la trampa. La ultraderecha vino a destruirlo todo, eso es así, yo vengo del futuro, de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua». Sus palabras resonaron con fuerza en el hemiciclo español, donde la sombra del modelo Milei se cierne sobre el futuro del cine.

Para entender lo que podría ocurrir en España, basta con analizar lo sucedido en Argentina desde la llegada de Javier Milei al poder. El presidente ultraderechista, en plena campaña electoral de agosto de 2023, ya amenazó con cerrar el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). En una entrevista televisiva, Milei afirmó que el organismo genera déficit y que «por lo tanto, no debería existir». Cuando un periodista le preguntó si realizaría una auditoría, respondió tajante: «Lo vamos a cerrar, igual que la Televisión Pública, igual que Télam». Esta última, la agencia estatal de noticias más grande de América Latina, fundada en 1945, efectivamente dejó de existir como agencia de noticias.

Una de las principales falacias que Milei utilizó para justificar su ataque al cine fue la afirmación de que el INCAA es deficitario y se sostiene únicamente con impuestos. Sin embargo, la periodista Mercedes López San Miguel, corresponsal de en Buenos Aires, desmonta este argumento: «El INCAA es un ente autárquico público, se autofinancia. Es una falacia del Gobierno ultra decir que solo se sostiene con los impuestos de la ciudadanía». El Fondo de Fomento Cinematográfico, gestionado por el INCAA, se nutre de un 10% de la venta de entradas de cine, un 10% de la comercialización de videogramas y un 25% de la recaudación de la ENACOM, el ente regulador de comunicaciones, que proviene de un gravamen a la facturación de los canales de televisión y servicios de cable. Es decir, el sistema se autofinancia sin coste directo para el contribuyente.

Pese a ello, Milei cumplió su promesa. Al llegar al poder, colocó al frente del INCAA a Carlos Luis Pirovano, un economista sin experiencia en el sector audiovisual. Bajo su gestión, se ha avanzado en el vaciamiento del instituto mediante despidos masivos, un plan de retiros voluntarios y la eliminación de casi todos los planes federales. La actividad del organismo se ha paralizado y se ha modificado radicalmente el sistema de financiación para la producción. Si antes el 50% de los ingresos del INCAA se destinaba al fomento de películas, ahora solo se dedica el 20%. Además, para acceder a cualquier apoyo o subsidio, una productora debe demostrar que posee de antemano el 50% del financiamiento, cuando antes el aval del INCAA servía como punto de partida para buscar inversión.

Las consecuencias han sido inmediatas y devastadoras. La industria del cine argentino está prácticamente paralizada. Según la cineasta Ana García Blaya, «antes daba trabajo a más de 600.000 personas, ahora no hay producción». El sector, que era uno de los más pujantes de América Latina, se enfrenta a un futuro incierto. La estrategia de Milei no se limitó a lo económico, sino que incluyó una campaña de desprestigio contra los artistas, a los que acusa de ser «subvencionados» y de formar parte de una «máquina de propaganda». El presidente mantuvo un enfrentamiento público con la cantante y actriz Lali Espósito, una de las artistas más populares del país, como parte de su objetivo de «desarmar el Gramsci Kultural», un juego de palabras entre el teórico marxista italiano y el kirchnerismo.

En España, la derecha política lleva años alimentando el discurso de odio contra el cine español. El vicepresidente de Castilla y León llamó «señoritos» a los cineastas en la previa de los Goya de 2024, y el diputado de Vox Antonio Martínez calificó el cine español de «bomba fétida». Sin embargo, la amenaza de eliminar el Ministerio de Cultura supone un salto cualitativo. El sector audiovisual español, que genera miles de empleos y es un motor cultural y económico, observa con preocupación cómo el modelo argentino, con su desmantelamiento institucional y su ataque frontal a la cultura, podría replicarse en España si la ultraderecha alcanza el poder.

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