El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha iniciado este lunes una visita oficial a Argelia con el objetivo de consolidar la normalización de las relaciones bilaterales, reforzar el suministro de gas y relanzar la cooperación económica entre ambos países. El viaje, que se produce tras años de tensiones diplomáticas, busca cerrar definitivamente el desencuentro originado en 2022 por el respaldo de España al plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental.
Durante su estancia, Sánchez mantendrá encuentros con el presidente argelino, Abdelmayid Tebune, y con el primer ministro, Sifi Ghrieb. También se reunirá con representantes del tejido empresarial español con intereses en el país magrebí, en un intento de impulsar el comercio y las inversiones en sectores como las infraestructuras, la energía y el agua. La delegación española incluye a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, y al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quienes mantendrán reuniones con sus homólogos argelinos.
Uno de los principales ejes de la visita es el incremento de las importaciones de gas argelino, el principal proveedor energético de España. El Gobierno pretende aumentar el suministro a través del gasoducto Medgaz, una vía considerada más estable y económica que el transporte marítimo de gas natural licuado (GNL). Según fuentes gubernamentales, existe voluntad por ambas partes para elevar el volumen transportado por esta infraestructura, siempre dentro de la capacidad del sistema gasista español. Además, se estudia incrementar las importaciones de GNL por barco, con el objetivo de aumentar hasta un 10% el gas recibido por tubo y duplicar el volumen que llega actualmente por vía marítima.
La estrategia energética responde al actual contexto internacional, marcado por la guerra en Ucrania y la incertidumbre sobre el tránsito de petróleo y gas por el estrecho de Ormuz. España busca diversificar sus fuentes de suministro y garantizar la estabilidad energética en un escenario de volatilidad global. Argelia, por su parte, se consolida como un socio clave para la seguridad energética española, especialmente tras la crisis diplomática que llevó a la suspensión del Tratado de Amistad y al bloqueo de las transacciones bancarias en 2022.
Más allá del ámbito energético, el Ejecutivo español busca reducir el déficit comercial con Argelia mediante el incremento de las exportaciones españolas y una mayor presencia empresarial en sectores estratégicos. Las relaciones comerciales quedaron prácticamente paralizadas durante la crisis diplomática, aunque desde 2024 han iniciado una recuperación progresiva. En 2025, las exportaciones españolas crecieron con fuerza, lo que permitió reducir el déficit comercial un 22%, aunque las importaciones de gas siguen marcando un importante desequilibrio.
Durante la visita, Sánchez también intentará contribuir a desbloquear algunos litigios que afectan a empresas españolas presentes en Argelia, con el objetivo de reforzar la confianza y facilitar nuevas inversiones. La delegación española contará con representantes de empresas con actividad o intereses en Argelia, entre ellas Repsol, Naturgy, Moeve y Enagás, con quienes Sánchez mantendrá un encuentro durante su visita.
La normalización de las relaciones bilaterales ha sido un proceso gradual. En diciembre de 2023 regresó el embajador argelino a Madrid, en noviembre de 2024 se levantaron las restricciones comerciales y, el pasado marzo, Tebune confirmó al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, la reactivación del Tratado de Amistad. Desde Moncloa consideran que la visita simboliza el cierre definitivo del desencuentro y abre una nueva etapa de cooperación económica y diplomática.
El viaje de Sánchez a Argelia se produce en un momento clave para la política exterior española, que busca equilibrar sus relaciones con el Magreb y garantizar la estabilidad energética en un contexto de tensiones geopolíticas. La visita no solo refuerza el suministro de gas, sino que también abre oportunidades para las empresas españolas en un mercado estratégico, consolidando a Argelia como un socio prioritario para España en el norte de África.