El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha reabierto el debate sobre el uso del sistema de alertas ES-Alert durante el incendio forestal de Los Gallardos, en Almería, que ha provocado 13 víctimas mortales. A través de su cuenta en la red social X, el dirigente socialista ha cuestionado la decisión de la Junta de Andalucía de no enviar un mensaje masivo a los vecinos de Bédar, localidad donde se registraron los fallecimientos mientras los afectados intentaban huir de las llamas. Este gesto rompe la tregua que hasta ahora habían mantenido el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico, que habían mostrado una sintonía inusual durante la gestión de la emergencia.
El vicepresidente primero de la Junta y responsable de Emergencias, Antonio Sanz, ha defendido en varias ocasiones la decisión de no activar el ES-Alert. Según Sanz, las circunstancias del siniestro no hacían aconsejable el uso de este sistema de envío masivo de mensajes, ya que un aviso general podría haber generado confusión entre la población. En concreto, explicó que había vecinos que debían permanecer confinados en sus viviendas y otros que necesitaban evacuarlas, y que el ES-Alert no permite disgregar esa información. La alternativa utilizada, avalada por los técnicos, fue la de avisar casa por casa, una labor que inició el alcalde de Bédar, Ángel Collado, acompañado por varios concejales y el único policía local del municipio.
Puente, sin embargo, ha compartido en su perfil de X el mensaje de una usuaria que defendía el uso del sistema masivo con el argumento de que «nadie se alarmó ni se confundió, informar no es alarmar ni confundir, es salvar». El ministro acompañó la publicación con un comentario irónico: «No se podía saber». Con este dardo, el político vallisoletano se desmarca de los mensajes conciliadores que han transmitido otros miembros del Gobierno que se han desplazado a la zona, como el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el ministro de Presidencia, Félix Bolaños; y la ministra de Defensa, Margarita Robles.
Bolaños, en una comparecencia en el puesto de mando avanzado de Turre, localidad vecina de Los Gallardos, evitó entrar en la polémica y subrayó que «no es momento de entrar en dinámicas de crítica política». El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes recordó que «son decisiones que se adoptan desde criterios técnicos» y defendió que no le correspondía a él «ni desautorizar ni cuestionar» esa decisión, tomada en los primeros compases de un incendio que ya ha quemado 7.000 hectáreas. Desde las primeras horas del domingo, el fuego está acotado y perimetrado, según anunció el presidente de la Junta, Juanma Moreno, 72 horas después del inicio del suceso.
La buena sintonía entre la Junta y el Gobierno central ha sido una constante durante esta emergencia, a diferencia de lo ocurrido en otras crisis similares. Todavía no se ha cumplido un año de la oleada de incendios que azotó el noroeste peninsular, que se tradujo en una fuerte bronca política en la que tuvo un papel relevante Virginia Barcones, secretaria general de Protección Civil y Emergencias. En aquella ocasión, Barcones confrontó públicamente con los presidentes autonómicos de Castilla y León, Galicia y Extremadura, a los que acusó de pedir «imposibles» a la Administración central. En el caso de Los Gallardos, Barcones se trasladó a la zona en las primeras horas del fuego y ha trabajado codo con codo con los responsables del Ejecutivo andaluz.
El propio Juanma Moreno ha citado a Barcones en alguna de sus comparecencias, mientras que el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, ensalzó este domingo la buena coordinación entre las distintas administraciones. La ministra de Defensa, Margarita Robles, también destacó la «unidad» entre gobiernos durante su visita a la zona afectada. «Ratifico todo lo que tú has dicho», le dijo Robles a Moreno, y garantizó que la Unidad Militar de Emergencias (UME) se quedará «el tiempo que haga falta», a pesar de que la Junta rebajó el nivel de alerta tras comenzar a aplacar el fuego.
Este lunes está previsto que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplace a la zona afectada, acompañado por la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen. Sánchez, que antes de llegar a Moncloa era habitual en Almería en periodos vacacionales, se reunirá con los responsables de los dispositivos de emergencias en el puesto de mando avanzado ubicado en Turre. La visita se produce en un contexto de relativa calma en el terreno, aunque el incendio ha dejado una profunda huella en la comarca del Levante almeriense, donde las llamas han arrasado miles de hectáreas y han causado una tragedia humana que aún se investiga.
La polémica sobre el ES-Alert, no obstante, amenaza con empañar la cooperación mostrada hasta ahora. Mientras el Gobierno central y la Junta de Andalucía han tratado de mantener un frente común, la intervención de Puente ha reabierto las diferencias políticas en un momento especialmente sensible. Las víctimas mortales, todas ellas vecinos de Bédar, fallecieron en su huida de las llamas, lo que ha generado un intenso debate sobre si el sistema de alertas podría haber evitado las muertes. La Junta mantiene que la decisión se basó en criterios técnicos y que el aviso puerta a puerta fue la opción más segura dadas las circunstancias.