La estética caprichosa, con prendas románticas, detalles de otra época y un aire juguetón, ha ganado fuerza en internet durante el último verano. Según las notas del reportaje, el auge se alimenta de las colecciones de pasarela, de los vestidos babydoll que popularizó Olivia Rodrigo y de las series de época de corte romántico. En un momento en el que la moda dominante privilegia la uniformidad y la estética de la «chica limpia», encontrar piezas con ese carácter resulta cada vez más difícil en las cadenas comerciales convencionales.
Ese vacío ha empujado a una nueva generación de tiendas de segunda mano a ocupar el espacio. En Bushwick, en Brooklyn, Junkyard Thrift es el proyecto de Olivia LaRossa, fundado en 2025 por una profesional que acumula diez años de experiencia en la compra de ropa usada. La tienda reúne vestidos de tirantes finos, lencería y ropa de dormir de entre los años treinta y los dos mil, con el objetivo declarado de recuperar firmas como Gunne Sax y Jessica McClintock. Según el reportaje, la oferta también busca tallas pensadas para ser inclusivas.
En Nueva York, The NY Archive ha abierto este año un showroom físico tras funcionar en línea desde 2024. Su fundadora, Gianna Corvino, vende piezas de diseñadores como Pucci y Chanel, y su primera colección procedía de los zapatos de diseñador que su madre conservaba de principios de los dos mil. Por su parte, Screaming Mimi's, abierta en 1978 por Laura Wills y Biff Chandler, es una de las referencias históricas del sector. Cuando se fundó, la mayoría de las tiendas de reventa se parecían a los comercios benéficos; hoy la gestiona Dani Cabot, y según las notas, las prendas de Betsey Johnson se están vendiendo con rapidez.
El reportaje también recoge otros proyectos recientes. Close Friends, en Greenpoint, Brooklyn, fue fundada en septiembre de 2024 por Liz Ballmaier y Carson Koser, y entre sus productos más demandados figuran los vestidos de seda con flecos y piezas de archivo de Romeo Gigli. En el Lower East Side, Khata Vintage, lanzada en 2024 por las modelos Helga Hitko y Sasha Knysh, vende cerámica, pinturas, ropa y joyería.
Queda por ver si la tendencia se mantendrá más allá de su popularidad actual. El reportaje no ofrece cifras de ventas ni datos sobre el tamaño del mercado, de modo que el alcance económico de este fenómeno sigue siendo una incógnita.