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«Julito» Martínez admite ante el juez que sigue pagando a las hijas de Zapatero sin prestación de servicios

El empresario Julio Martínez, conocido como «Julito», ha confesado ante el juez de la Audiencia Nacional que continúa abonando facturas a la empresa de las hijas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero «por ser quienes son», reconociendo que los trabajos no se realizaron realmente.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El empresario Julio Martínez, alias «Julito» y considerado el hombre de confianza del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el marco del caso Plus Ultra, ha reconocido este martes ante el juez José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, que sigue pagando facturas a la empresa de las hijas del exmandatario, What The Fav, «por ser quienes son». En su declaración, que se prolongó durante casi cuatro horas, el imputado admitió que los trabajos por los que se abonaban esos importes no se prestaron realmente, lo que refuerza las sospechas de la investigación sobre la posible existencia de pagos ficticios.

Según fuentes jurídicas presentes en el interrogatorio, Martínez explicó que la sociedad de las hijas de Zapatero realizó en su día trabajos reales de maquetación, pero confirmó que el pago se ha mantenido en el tiempo aunque esas tareas ya hubieran concluido. El empresario dio a entender que se trata de una forma de abonar otros conceptos oscuros, sin precisar cuáles. La empresa de la que es titular, Análisis Relevante, abonó a What The Fav un total de 239.755 euros por presuntos trabajos que la investigación considera en parte ficticios.

La comparecencia estuvo marcada por lagunas de memoria del declarante y por su negativa a implicar directamente a Zapatero en las gestiones más comprometidas del rescate a la aerolínea Plus Ultra. Martínez, que compareció en calidad de imputado con posibilidad de mentir, respondió primero a las preguntas del juez durante más de una hora, y después a las de la fiscal y la abogada de la defensa. Las fuentes consultadas describieron la sesión como «cuatro horas soporíferas», en las que el discurso del empresario resultó «disperso», lo que desesperó tanto al magistrado como a la fiscal. El propio juez llegó a advertirle de que debería haberse preparado mejor, dado que se sobreentendía que había estudiado previamente su declaración.

Uno de los aspectos más llamativos del interrogatorio fue la explicación de Martínez sobre la naturaleza de sus gestiones para Plus Ultra. El empresario afirmó que realizaba una suerte de «asesoramiento personalizado» para la aerolínea, una expresión que el juez consideró compatible con un posible delito de tráfico de influencias. Martínez insistió en que fue Zapatero quien le anticipó que el Gobierno iba a conceder el rescate a Plus Ultra, aunque evitó detallar con qué personas concretas se puso en contacto el expresidente para lograrlo. Los investigadores dan por hecho que Zapatero fue el verdadero autor del mensaje que luego Martínez reenvió, en el que se decía que la SEPI enviaba sus felicitaciones por la labor realizada.

Durante la declaración también se abordó el episodio de la comida en el restaurante Portonovo. Martínez comenzó contradiciendo a Zapatero, quien no reconoció haber acudido a ese encuentro, y por un momento pareció dispuesto a dar más detalles, aunque finalmente optó por contenerse y no profundizar en lo allí tratado. Según su versión, el asunto era ajeno al expresidente y se refería a la recuperación de unos fondos bloqueados de una empresa que no llegó a materializarse.

Otro momento que generó sorpresa entre los abogados presentes fue la respuesta de Martínez sobre los sobres de dinero hallados en su casa con inscripciones en caracteres orientales. El empresario dijo no saber si eran chinos y añadió que los guardaba junto a los radiadores por falta de espacio. Asimismo, reconoció no saber con exactitud cuántas sociedades tiene a su nombre ni quién abona el alquiler de su vivienda en la calle Diego de León de Madrid.

En relación con sus contactos internacionales, Martínez explicó que accedió a la dirigente venezolana Delcy Rodríguez a través del propio Zapatero, aunque con el tiempo pasó a gestionar esa relación de forma autónoma para asuntos empresariales. En su entorno, según las fuentes jurídicas, a la vicepresidenta chavista la llamaban «la dama». El declarante relató también que las anotaciones encontradas en sus agendas, relativas a asuntos como un eventual cambio constitucional en Venezuela, respondían a dictados directos del expresidente, sin que él mismo tuviera intervención en el fondo de esas cuestiones políticas.

El origen de la relación entre ambos se remonta, según el empresario, a un encuentro facilitado por el empresario socialista Javier de Paz con motivo de la compraventa de una vivienda que se firmó ante notario en el Palacio de la Moncloa, en Madrid. Al cierre de la sesión, la asociación HazteOir, personada como acusación popular en la causa, anunció que solicitará nuevas diligencias a raíz de lo declarado, entre ellas las testificales del exsecretario de Estado de Transportes Pedro Saura, el exministro José Luis Escrivá y la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

La instrucción del caso continuará a partir de la segunda semana de septiembre, cuando está previsto que declaren los responsables de Plus Ultra y de la SEPI en el momento del rescate. Hasta entonces, queda pendiente una pregunta que ni el juez ni la fiscal han logrado despejar del todo: si Julito Martínez ha decidido, como resumieron las fuentes consultadas, «intentar nadar y guardar la ropa».

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