El nuevo Reglamento General de Circulación entra en vigor este jueves en toda España con el objetivo de reforzar la protección de los usuarios considerados vulnerables, como peatones, ciclistas y motoristas. Sin embargo, asociaciones de conductores y despachos especializados en la gestión de multas advierten de que la norma contiene lagunas que pueden provocar un aluvión de reclamaciones y un aumento de la litigiosidad en los tribunales.
El título VI del reglamento, dedicado a las zonas urbanas, establece unas bases comunes que después deben desarrollar los ayuntamientos en sus respectivas ordenanzas. Automovilistas Europeos Asociados (AEA) señala que esta cesión de competencias genera «contradicciones técnicas en la aplicación práctica» y puede derivar en disparidades entre localidades. La asociación habla de un «reino de taifas vial» y de un incremento de la inseguridad jurídica, ya que «lo que es legal en una avenida puede ser motivo de sanción al cruzar la acera del municipio vecino».
Entre las principales novedades, el texto regula los adelantamientos a bicicletas: los conductores deberán rebasar a un ciclista con una distancia mínima de un metro y medio y a una velocidad al menos veinte kilómetros por hora inferior al límite de la vía. En ciudad, quien circule detrás de una bici en el mismo carril deberá mantener cinco metros de margen. Además, los repartidores en bicicleta estarán obligados a llevar chaleco reflectante durante su actividad laboral, y los motoristas deberán usar guantes y calzado cerrado sin excepciones.
Pyramid Consulting, especializada en la gestión de multas de tráfico, anticipa que el próximo año será conflictivo por tres motivos. El primero es que algunas obligaciones se refieren únicamente a quien está trabajando, lo que exigirá probar esa condición: «No basta con que el conductor parezca un repartidor». El segundo es la dificultad de demostrar en las denuncias las distancias y velocidades que exige la norma, ya que el expediente deberá recoger dónde ocurrió, qué maniobra se hizo, cuál era el límite de la vía y cómo se midió la distancia o la velocidad. El tercero son los «plazos transitorios»: la convivencia de obligaciones ya vigentes con otras pendientes de desarrollo técnico, como el caso de los guantes, facilitará errores al tramitar las denuncias.
La norma también presta especial atención a los patinetes eléctricos, que tendrán un marco común en todo el país. A partir de este jueves se establece una edad mínima de quince años para su uso, la obligación de llevar casco en todas las circunstancias y bien abrochado, y la necesidad de portar algún elemento luminoso o reflectante cuando se circule de noche o con poca visibilidad. A partir de 2027, ese elemento también será obligatorio de día. El texto prevé además la creación de corredores para emergencias durante episodios de atascos y nuevas reglas cuando la nieve dificulta la circulación.
Los recursos judiciales afectarán tanto a los ayuntamientos como a la Dirección General de Tráfico. Si la denuncia se produce en vías interurbanas o travesías, corresponderá a la Jefatura Provincial de Tráfico; si ocurre en vías urbanas, la responsabilidad recaerá en los consistorios. En las comunidades autónomas con competencias de tráfico transferidas, serán sus organismos los encargados de gestionar las reclamaciones. Las asociaciones de conductores insisten en que la falta de concreción en las ordenanzas municipales y en los requisitos técnicos pendientes de desarrollo multiplicará los conflictos en los próximos meses.