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Shahrbanoo Sadat denuncia discriminación en la financiación del cine de las mujeres

La directora afgana Shahrbanoo Sadat sostiene que la falta de financiación y el desconocimiento de las instituciones mantienen a las mujeres en desventaja en la industria cinematográfica, en un debate del Festival Internacional de Cine de Tokio.

La falta de financiación y el desconocimiento de las instituciones que controlan los recursos mantienen a las mujeres en una desventaja estructural en la industria del cine, según defendió la directora afgana Shahrbanoo Sadat durante una charla del Festival Internacional de Cine de Tokio sobre el futuro del cine realizado por mujeres. Sadat afirmó que la discriminación no comienza en los festivales, sino mucho antes, en la fase de desarrollo de los proyectos, cuando se decide qué historias merecen apoyo económico.

La cineasta explicó que esas decisiones se toman en etapas tempranas, cuando los guiones y las propuestas todavía no son visibles para el público ni para la crítica. Según sus palabras, es en ese momento cuando muchas voces femeninas quedan fuera antes de llegar a una pantalla, de modo que los festivales terminan reflejando una desigualdad que ya existía en el proceso de producción. Su intervención se centró en esa cadena de decisiones previas, más que en la selección final de las obras.

En el mismo debate, la también directora Jelena Maksimović respondió en la misma línea y coincidió en que el problema es sistémico. Ambas coincidieron en que visibilizar el trabajo de las mujeres exige revisar los criterios de los fondos públicos y privados, así como la composición de los comités que evalúan los proyectos. La conversación giró en torno a la necesidad de que quienes deciden la financiación conozcan las realidades de las cineastas y los obstáculos específicos que enfrentan.

El encuentro abordó el futuro del cine dirigido por mujeres y las barreras que todavía impiden completar muchas obras. Los intervinientes subrayaron que la financiación no es solo una cuestión económica, sino también de reconocimiento profesional: sin un apoyo inicial, numerosos proyectos nunca llegan a rodarse ni a presentarse en certámenes internacionales. Por ello, la discusión situó el acceso a los fondos como el punto de partida para una mayor presencia femenina en la pantalla.

Sadat, procedente de Afganistán, puso además el foco en la experiencia de las cineastas que trabajan desde contextos con menos recursos y menor respaldo institucional, donde la búsqueda de financiación implica también superar la falta de redes profesionales y de interlocutores dispuestos a escuchar propuestas dirigidas por mujeres. Su mensaje fue que el cambio no depende de una sola institución, sino de un conjunto de decisiones que deben revisarse en cada etapa del proceso creativo.

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