La cantante Ella Mai abrió su gira «Do You Still Love Me?» con un vestido mini con corsé y falda de paneles con vuelo. La sorpresa fue doble: la diseñadora detrás de ese look, y de todo el vestuario de la artista durante la etapa norteamericana de la gira, es Jane Wade, una firma emergente que ha convertido la funcionalidad y la versatilidad en su sello.
El color amarillo mantequilla, presente en la portada del álbum y en toda la dirección creativa del proyecto, marcó la paleta principal. «Habíamos preparado un look completamente amarillo que ella quería para su vestuario principal», explica Wade. La elección final de Mai, sin embargo, fue otro diseño en el mismo tono: «Me pareció perfecto porque tenía estructura, ajuste y forma, pero la falda era coqueta y con un poco de drama. Encajaba muy bien con su estilo».
Ese estilo, según la diseñadora, combina una personalidad fuerte y trabajadora con un lado divertido y relajado. «Esas dos caras son el matrimonio perfecto del tipo de mujeres a las que vestimos», afirma. Esa dualidad fue lo que llevó a la estilista de Mai, Dianne Garcia, a contactar con Wade. Garcia, seguidora habitual de la firma, valora su capacidad para crear piezas llamativas y vanguardistas que no resultan incómodas ni complicadas de llevar. «Nuestras prendas, aunque pueden tener diseño de corsé, son muy cómodas y flexibles para el uso diario», señala Wade.
El proceso creativo fue colaborativo desde el inicio. Garcia aportó pocas referencias de prendas concretas y prefirió trabajar con palabras y emociones. «Me dio palabras y sentimientos como “quiero que la ropa se sienta así”. Las referencias que me dio eran de mis propias colecciones», recuerda la diseñadora. Uno de los términos que más le resonó fue «etéreo», una cualidad poco habitual en su universo estético. Para incorporarla sin perder su identidad, Wade recurrió al tejido de nailon ripstop, un material técnico asociado al estilo outdoor que ya era parte de su lenguaje. «Fue divertido jugar con un nuevo lenguaje y luego poder rehacerlo y hacerlo mío».
El resultado fueron siete conjuntos completos para las ocho semanas de la gira norteamericana. Cada pieza es modular, un pilar de la marca, lo que permite a Mai mezclar y combinar para crear looks completamente diferentes. Wade añadió acabados de tela que combinan entre todos los conjuntos para que puedan recombinarse manteniendo una estética cohesionada. «La estrategia era: ¿cómo creamos un vestuario que pueda desmontarse y segmentarse de forma inteligente para remezclarse y reutilizarse, de modo que se sienta fresco pero mantenga la misma esencia cada noche?», explica.
El segundo reto fue diseñar prendas que no limitaran el movimiento sobre el escenario. Dado que la corsetería es otra de las señas de identidad de Jane Wade, la solución fue crear corsés sin ballenas, utilizando costuras, tejido acolchado y acabados para dar estructura sin restricción. «Todo el mundo quiere verse estilizada en el escenario, pero tampoco quieres estar incómoda como cantante», comenta.
Aunque es la primera vez que Wade diseña un vestuario a medida para una cantante, asegura que el proceso fue muy similar al de la ropa prêt-à-porter, donde la funcionalidad y la facilidad de movimiento son prioritarias. La mayor diferencia está en el dramatismo de las siluetas. «Quieres crear algo que se sienta dramático y llamativo solo por la forma», dice. Dos de sus looks favoritos son vestidos con corsé ajustado: uno con paneles de lona fruncidos en el dobladillo y otro con un bustier de algodón y una falda amplia tipo paracaídas.
El mayor aprendizaje fue técnico: tener en cuenta los micrófonos, los cables y los monitores internos que llevan los artistas durante las actuaciones. Un aspecto que Wade no había considerado al aceptar el encargo y que, junto con la comodidad y la modularidad, define ahora su aproximación al vestuario escénico.