El esperado regreso de Ali G a la gran pantalla no está siendo recibido con entusiasmo en su país natal. Un grupo de activistas ha puesto en marcha una campaña en Reino Unido para impedir que la nueva película protagonizada por el personaje creado por Sacha Baron Cohen llegue a los cines. La iniciativa ha cobrado fuerza tras la publicación del tráiler a principios de esta semana, que ha reavivado las críticas hacia el humor del personaje.
Los impulsores de la campaña consideran que el contenido de la cinta resulta ofensivo y piden a las distribuidoras que reconsideren su estreno. Aunque los detalles concretos de las objeciones no han sido especificados en el comunicado inicial, los organizadores aseguran que el personaje y sus ocurrencias perpetúan estereotipos que no deberían tener cabida en la cartelera actual. La presión se ha canalizado a través de redes sociales y peticiones dirigidas a las principales cadenas de exhibición del país.
Ali G, un personaje que se hizo popular a finales de los años 90 en el programa «The 11 O'Clock Show» y posteriormente en su propio espacio «Da Ali G Show», se caracteriza por entrevistar a figuras públicas con un estilo provocador y aparentemente ignorante. Su salto al cine llegó en 2002 con «Ali G Indahouse», que obtuvo un notable éxito comercial en Reino Unido. Dos décadas después, el personaje regresa con una nueva aventura que ya ha generado un intenso debate antes incluso de su llegada a las salas.
La controversia no es nueva para Sacha Baron Cohen, cuyo trabajo con personajes como Borat o Bruno ha sido objeto de polémica en múltiples ocasiones. Sin embargo, el contexto actual de sensibilidad cultural ha llevado a que las críticas hacia Ali G sean más audibles que en el pasado. Los responsables de la campaña sostienen que el humor del personaje, basado en la apropiación de la jerga y la cultura juvenil urbana, resulta problemático en la sociedad británica contemporánea.
Por el momento, ni el estudio productor ni el equipo de Baron Cohen han emitido una respuesta pública a la campaña. Tampoco se ha confirmado si la distribución en Reino Unido podría verse afectada por la presión de los activistas. La película, cuyo estreno está previsto para los próximos meses, mantiene su calendario oficial mientras el debate sobre su contenido continúa creciendo en la esfera pública británica.
La situación refleja un fenómeno más amplio en la industria del entretenimiento, donde las campañas organizadas por colectivos ciudadanos han logrado en ocasiones modificar planes de estreno o incluso retirar producciones de la cartelera. El desenlace de esta petición dependerá en gran medida de la respuesta de las cadenas de cines y de la disposición del estudio a mantener su plan de distribución original.