Wireva

El regreso del fleco: cómo llevar chaquetas con flecos este otoño sin parecer disfrazada

Las chaquetas con flecos vuelven a las calles y a las pasarelas como uno de los recursos más versátiles para renovar el armario de entretiempo. Estas son las claves para integrarlas en looks cotidianos sin esfuerzo.

El fleco ha dejado de ser un recurso reservado a los festivales de música o a los disfraces temáticos para instalarse con naturalidad en el armario de entretiempo. Las chaquetas con flecos se han convertido en una de las piezas más vistas en las calles durante las semanas de la moda y en una de las apuestas más repetidas para actualizar los looks de otoño sin recurrir a compras impulsivas.

La clave de su éxito está en su capacidad de transformar un conjunto básico con muy poco. Una chaqueta de flecos aporta textura, movimiento y un punto de contraste que rompe la monotonía de las prendas planas. No se trata de una pieza difícil de llevar: combinada con vaqueros rectos, una camiseta lisa y botas de media caña, funciona como un abrigo ligero que eleva cualquier estilismo diario.

Las propuestas que están dominando la temporada apuestan por flecos largos y desordenados en prendas de piel o ante, pero también por versiones más contenidas en tejidos suaves y tonos neutros. Las siluetas oversize, los acabados en crudo y los detalles en los hombros o las mangas permiten jugar con el volumen sin recargar la figura. Para quienes prefieren un efecto más discreto, los flecos cortos y tupidos en chaquetas de corte clásico ofrecen el mismo guiño estético con menos protagonismo.

El street style de las últimas semanas de la moda ha confirmado que el fleco convive sin problema con otras tendencias del momento. Los looks más repetidos lo combinan con cinturones de inspiración western, mezclas de estampados y toques de color intenso. También aparecen con prendas de punto atadas a la cintura, brillos y siluetas arquitectónicas, lo que demuestra que la pieza admite registros muy distintos según el resto del conjunto.

Para llevarla en el día a día, los estilistas recomiendan mantener el resto del look sencillo. Una chaqueta con flecos ya tiene suficiente presencia por sí sola, así que conviene evitar sumar demasiados elementos llamativos. Pantalones de corte limpio, calzado cómodo y un bolso estructurado funcionan como contrapunto perfecto. Si se busca un efecto más sofisticado, basta con sustituir los vaqueros por una falda midi de líneas rectas o un pantalón de sastrería fluido.

En cuanto al calzado, las opciones más vistas van desde botas de caña alta hasta zapatillas minimalistas, pasando por sandalias de tacón arquitectónico para los looks de noche. Esa flexibilidad es precisamente lo que ha convertido a la chaqueta de flecos en una pieza de transición: sirve para las mañanas frescas de principios de otoño y también para las noches de entretiempo cuando se necesita una capa extra sin renunciar al estilo.

Los colores también marcan la diferencia. Los tonos tierra, el negro y el blanco roto son los más fáciles de integrar en un armario cápsula, mientras que los acabados metálicos o los flecos en contraste aportan un punto más atrevido. La textura del material —piel, ante, ante sintético o tejidos con caída— determina el grado de formalidad del conjunto y permite adaptar la prenda a contextos muy distintos.

Más allá de la pasarela, el fenómeno responde a una demanda real: prendas que aporten carácter sin exigir una inversión elevada ni un cambio completo de vestuario. La chaqueta de flecos cumple esa función porque actúa como capa exterior, como detalle textil y como declaración de intenciones en una sola pieza. No es casual que las firmas de gran consumo hayan incorporado versiones accesibles en sus colecciones de otoño, ni que las tiendas de segunda mano registren un aumento de búsquedas de modelos vintage.

Para quienes dudan si el fleco encaja con su estilo, la recomendación es empezar por una prenda de corte sencillo y color neutro. Una vez integrada en el armario, resulta fácil comprobar que no hace falta un look completo para que funcione: basta con dejar que la chaqueta hable por sí sola y mantener el resto en un segundo plano. Así, el fleco deja de ser un gesto nostálgico y se convierte en un recurso práctico para renovar el vestuario de entretiempo.

Same event, other desks

Story file →