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Susan Sarandon lleva a Venecia su choque con Hollywood

La actriz presenta The Echo Chamber mientras afirma que su apoyo a los palestinos sigue cerrándole puertas profesionales en Estados Unidos.

Сьюзен Серендон у Венеції заявила про втрату ролей через підтримку Палестини

Frypie / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · rights

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

Susan Sarandon ha llegado a Venecia con la clase de contradicción que convierte una promoción de cine en una historia más amplia. Por un lado, la actriz de 79 años presenta The Echo Chamber en la competición principal del festival. Por otro, asegura que su apoyo público a los palestinos continúa costándole trabajo en Hollywood.

Durante su encuentro con la prensa el 6 de septiembre, Sarandon dijo que recientemente le habían retirado películas y afirmó que algunas agencias siguen recomendando que no la contraten. Es su versión de decisiones profesionales que, por naturaleza, se toman de forma privada. No existe una prueba pública de un veto coordinado, pero sí hay un antecedente documentado que da contexto a sus palabras: UTA dejó de representarla en noviembre de 2023 después de unas declaraciones en una concentración propalestina.

Sarandon se disculpó después por la formulación que había utilizado. La calificó de grave error y reconoció que podía haber minimizado la larga historia de antisemitismo y persecución sufrida por los judíos. Esa rectificación no significó que abandonara su activismo en favor de los palestinos, una posición que ha seguido defendiendo públicamente.

La película que la devuelve ahora a una gran alfombra roja europea tampoco es un proyecto menor. The Echo Chamber está dirigida por Andrea Pallaoro, compite por el León de Oro y reúne a Luca Marinelli, Alicia Vikander y Sarandon. El guion está firmado por Bernardo Bertolucci, Ilaria Bernardini y Ludovica Rampoldi y procede del último proyecto de escritura cinematográfica de Bertolucci.

Sarandon interpreta a Ava, una cantante famosa que intenta regresar a la música. La coincidencia entre personaje y actriz resulta difícil de ignorar: una mujer veterana que busca volver a ocupar el centro de una industria mientras fuera de la ficción se discute quién está dispuesto a trabajar con ella. La propia Sarandon dijo en Venecia que se siente más bienvenida internacionalmente y agradeció a Pallaoro que contara con ella.

Ese contraste cambia el tono de la historia. No se trata simplemente de una estrella que denuncia haber sido castigada por sus opiniones ni de una campaña convencional para vender una película. Venecia muestra al mismo tiempo los límites y las alternativas de una carrera global. Las grandes decisiones de Hollywood pueden cerrarse en despachos privados, pero los festivales y las coproducciones europeas siguen ofreciendo otros circuitos de prestigio y visibilidad.

The Echo Chamber llegará a los cines italianos el 10 de septiembre y los premios de la Mostra se entregarán el 12. Hasta entonces, la película convivirá inevitablemente con las declaraciones políticas de una de sus intérpretes más conocidas.

Sarandon lleva décadas en pantalla y ganó el Oscar por Dead Man Walking. Su nombre aporta al film una memoria de Hollywood que atraviesa generaciones, pero también una reputación de activismo que nunca ha mantenido separada de su vida pública. Esa mezcla es precisamente lo que Venecia ha vuelto a poner bajo los focos.

El desenlace inmediato será cinematográfico: premios, críticas y recepción en salas. El profesional tardará más en verse. Los próximos proyectos de Sarandon dirán si The Echo Chamber es el inicio de una etapa internacional más estable o una excepción dentro de un mercado que, según ella, todavía le pasa factura por lo que dice fuera del plató.

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