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Pedro Sánchez aplaza el acto de demolición de la Verja de Gibraltar por el incendio de Almería

El presidente del Gobierno español ha pospuesto al miércoles 15 de julio el acto institucional de demolición de la Verja de Gibraltar, inicialmente previsto para el lunes 13, debido a su desplazamiento a Almería para visitar la zona del incendio de Los Gallardos, que ha dejado 12 fallecidos. La Verja, construida en 1909 y símbolo de la separación entre Gibraltar y España, será eliminada en virtud del acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea tras el Brexit.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aplazado al miércoles 15 de julio el acto institucional de demolición de la Verja de Gibraltar en La Línea de la Concepción (Cádiz), que inicialmente estaba previsto para este lunes 13. La decisión se debe a que Sánchez se desplazará el lunes a Almería para visitar la zona del incendio forestal de Los Gallardos, que hasta el momento ha causado la muerte de doce personas. El acto en La Línea, que contará con la presencia del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, simbolizará el fin de una estructura que durante más de un siglo ha representado la separación entre la colonia británica de Gibraltar y el Campo de Gibraltar.

La Verja, construida en 1909 por decisión del Gobierno británico en el istmo que une el Peñón con el resto de la península, alcanzó su máxima notoriedad en 1969, cuando el dictador Francisco Franco ordenó su cierre total el 8 de junio de ese año. El cierre afectó a miles de personas que cruzaban a diario en ambos sentidos, incluidos españoles que trabajaban en Gibraltar y gibraltareños que visitaban España para comprar o ver a familiares. Además, se suspendieron las comunicaciones telefónicas y marítimas. Pese a la muerte de Franco en noviembre de 1975, la reapertura parcial no llegó hasta la llegada de Felipe González a la presidencia del Gobierno en 1982. En su primer Consejo de Ministros, el 15 de diciembre de ese año, se autorizó el paso de peatones, y en febrero de 1985 se retomó también el paso de vehículos.

El periodo de cierre dejó profundas cicatrices en la memoria de los habitantes de la región. Loren Periáñez, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea y portavoz del Grupo Transfronterizo, recuerda cómo iba junto a su madre a la Verja para ver a su tía y sus primos que habían quedado del lado gibraltareño. «Como si fuera el Muro de Berlín», explicó en un reciente encuentro con periodistas. Alfred Bassadone, miembro de la Cámara de Comercio de Gibraltar e integrante del Grupo Transfronterizo, relata que uno de sus familiares «se echó al agua y nadó hasta España a ver a su padre porque se moría» y que la Guardia Civil le disparó. «Todavía hay heridas abiertas por esto», reconoce.

La tensión en la frontera volvió a resurgir en 2014, cuando el entonces ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Margallo, ordenó reforzar los controles fronterizos, lo que provocó colas kilométricas y retrasos para los aproximadamente 15.000 trabajadores transfronterizos. Muchos llegaban tarde a sus puestos de trabajo o no conseguían cruzar, lo que disuadió también a quienes cruzaban para comprar o hacer turismo. Este temor a un nuevo cierre o a medidas que limiten el paso quedará anulado con el nuevo Tratado entre Reino Unido y la Unión Europea, que entrará en vigor de forma provisional desde la medianoche del 15 de julio.

El acto de demolición en La Línea tendrá lugar un día después de la firma del acuerdo en Bruselas, que correrá a cargo del comisario europeo Maros Sefcovic, quien ha liderado la negociación en nombre de la UE, y del secretario de Estado para Europa británico, Stephen Doughty. A la firma asistirán también José Manuel Albares y el ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo. La supresión de la Verja implica que, a partir del 15 de julio, quienes crucen desde España hacia Gibraltar por tierra, y en sentido inverso, no deberán mostrar sus pasaportes primero a la Policía Nacional y luego a los agentes gibraltareños. Esos controles se trasladarán al aeropuerto de Gibraltar, donde la Policía Nacional verificará que quienes lleguen en avión puedan acceder al espacio Schengen, tras un primer control de las autoridades gibraltareñas.

Para evitar la necesidad de desplegar policías españoles en el puerto, las autoridades gibraltareñas han suprimido los ferris que unían la colonia con Marruecos. En caso de llegada de embarcaciones privadas, los pasajeros serán trasladados al aeropuerto para el control. La eliminación de la Verja ha generado cierto temor entre los «llanitos», como se conoce a los gibraltareños, sobre un posible incremento de la inseguridad. Fabian Picardo ha tratado de disipar estas preocupaciones con el despliegue de medidas de seguridad adicionales. El nuevo tratado, sellado en diciembre pasado, busca facilitar la relación del Peñón con la Unión Europea tras el Brexit, eliminando el símbolo físico de una separación que ha marcado la vida de miles de personas durante más de un siglo.

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