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La casa de Gloria Steinem se convertirá en un salón abierto para activistas

La vivienda de la activista feminista Gloria Steinem en Nueva York, escenario de reuniones históricas del movimiento, será preservada como un espacio permanente de encuentro y debate para nuevas generaciones.

La casa de Gloria Steinem en Nueva York, un lugar que durante décadas acogió reuniones informales donde se gestaron algunas de las ideas más influyentes del feminismo contemporáneo, se convertirá en un salón abierto y permanente para activistas. La iniciativa busca preservar el espíritu de aquellos encuentros que, según la propia Steinem, demostraron que «la rebelión comienza con personas sentadas en círculo».

Steinem, que de niña no tuvo un domicilio fijo y creció viajando constantemente, encontró en esa vivienda un espacio estable que se volvió legendario por las conversaciones y «tormentas de ideas» que allí se produjeron. El lugar funcionó como un punto de encuentro donde activistas, escritoras y pensadoras debatían estrategias y compartían experiencias en un ambiente cercano y distendido, lejos de los focos públicos.

La transformación del domicilio en un salón permanente responde a la voluntad de mantener vivo ese legado y ponerlo al servicio de las nuevas generaciones de activistas. El proyecto contempla que el espacio siga siendo un lugar de reunión, debate y creación colectiva, tal como lo fue durante las décadas en que Steinem lo habitó y lo abrió a su círculo de colaboradoras y amigas.

La decisión convierte la antigua residencia privada en un bien simbólico del movimiento feminista, al tiempo que subraya la importancia de los espacios físicos en la construcción de redes políticas y sociales. La casa no será un museo estático, sino un lugar vivo donde la conversación y el encuentro sigan siendo la herramienta principal, en línea con la idea que Steinem defendió durante toda su trayectoria: que el cambio social se teje en la intimidad del diálogo antes de llegar a las calles o a las instituciones.

El anuncio llega en un momento en que el activismo feminista atraviesa una etapa de renovación generacional y de búsqueda de nuevos formatos de organización. La preservación de este espacio histórico ofrece un puente entre la memoria del movimiento y sus expresiones más actuales, y plantea una reflexión sobre cómo se transmiten los saberes y las prácticas políticas cuando quienes los protagonizaron comienzan a dejar el testigo.

La iniciativa ha sido recibida con entusiasmo por parte de quienes conocieron de cerca aquella casa y por colectivos que hoy trabajan en causas vinculadas a la igualdad de género. Para muchos, el gesto tiene un valor doble: por un lado, reconoce la contribución de Steinem a la historia del feminismo; por otro, apuesta por la continuidad de un método de trabajo basado en la escucha, la horizontalidad y la construcción colectiva de ideas.

El proyecto se inscribe así en un debate más amplio sobre la memoria de los movimientos sociales y sobre los lugares que la custodian. Frente a la tendencia a monumentalizar a las grandes figuras, la casa de Steinem propone un modelo distinto: un espacio que no venera el pasado, sino que lo pone a trabajar para el presente.

Same event, other desks

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