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Doce muertos y 19 desaparecidos en el incendio de Los Gallardos, Almería

El incendio forestal de Los Gallardos (Almería) ha causado al menos 12 muertos, 8 heridos y 19 desaparecidos, convirtiéndose en el segundo más mortífero de la historia de España. Las llamas, avivadas por temperaturas de 41 °C y vientos de 70 km/h, obligaron a desalojar a más de mil personas. Las autoridades investigan si la caída de un cable de alta tensión provocó el siniestro.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El incendio forestal declarado el pasado jueves en el municipio almeriense de Los Gallardos se ha convertido en una de las mayores tragedias por fuego en la historia reciente de España. Según el balance provisional de las autoridades andaluzas, al menos doce personas han perdido la vida, ocho han resultado heridas —cuatro de ellas de gravedad— y otras 19 permanecen desaparecidas. Estos datos, facilitados por el servicio de emergencias 112 Andalucía y la Junta de Andalucía, sitúan este siniestro como el segundo más mortífero registrado en el país, solo superado por el incendio de La Gomera en 1984, que causó 20 víctimas mortales.

La virulencia del fuego, que avanzó con una velocidad inusitada, golpeó con especial dureza una pedanía de la localidad vecina de Bédar. Según los primeros informes policiales y de los equipos de rescate, varios de los cuerpos sin vida fueron localizados en el interior de vehículos particulares. Las víctimas quedaron atrapadas por una auténtica «lengua de fuego» en los caminos de salida mientras intentaban huir desesperadamente de sus viviendas. La rápida propagación de las llamas impidió una evacuación segura, lo que ha elevado la cifra de fallecidos y desaparecidos a niveles no vistos en este siglo.

El incendio se desató en una jornada de condiciones climatológicas extremas. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había activado la alerta naranja en la provincia de Almería por temperaturas que rozaron los 41 °C. A esto se sumó una humedad relativa extremadamente baja y rachas de viento cambiantes de hasta 70 kilómetros por hora. Estos factores crearon el escenario propicio para un incendio de «sexta generación», caracterizado por una velocidad de propagación que supera la capacidad de los medios humanos de extinción. Ante la magnitud del peligro y la cercanía de núcleos urbanos, las autoridades elevaron el Plan Infoca a la fase de emergencia en su situación operativa 2.

El despliegue de medios para combatir las llamas ha sido masivo. Más de 150 efectivos del Servicio de Extinción de Incendios Forestales de Andalucía (Infoca) trabajan sobre el terreno, apoyados por miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), dotaciones de bomberos locales, patrullas de la Guardia Civil y equipos médicos de urgencia. La orografía escarpada y de difícil acceso de la zona ha complicado las labores de extinción y rescate. El fuego también obligó al desalojo preventivo y al confinamiento de más de un millar de personas de urbanizaciones y núcleos residenciales de la comarca, como Almocáizar y La Serena.

El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, compareció visiblemente afectado ante los medios para calificar el suceso como una «tragedia sin precedentes» y el incendio «de mayores consecuencias humanas y ambientales hasta la fecha en nuestra región». Por su parte, el presidente andaluz, Juanma Moreno, transmitió su pésame institucional y declaró el luto en la comunidad: «Estamos consternados por esta terrible noticia, el dolor es inmenso».

Con estas cifras, el incendio de Los Gallardos rompe una tendencia de dos décadas en las que, gracias a la modernización de los sistemas de extinción y alerta, se había logrado reducir drásticamente la mortalidad de civiles en este tipo de catástrofes. Históricamente, la mayor tragedia en suelo español sigue siendo la ocurrida en la isla canaria de La Gomera en septiembre de 1984, donde fallecieron 20 personas tras quedar atrapadas por un cambio imprevisto del viento en un barranco. El desastre de Almería supera ya en cifras absolutas al devastador incendio de Riba de Saelices, en Guadalajara, ocurrido en 2005, en el que once trabajadores de un retén forestal perdieron la vida mientras defendían el Parque Natural del Alto Tajo.

La catástrofe de Los Gallardos reabre de forma inmediata el debate político y social sobre la seguridad en las zonas de interfaz urbano-forestal, donde las viviendas colindan directamente con la masa vegetal. También pone sobre la mesa la necesidad de endurecer las labores de prevención y limpieza de terrenos durante los meses previos al verano, especialmente en un contexto global de sequías prolongadas y olas de calor cada vez más tempranas e intensas. Las investigaciones sobre el origen del fuego ya han comenzado. Las primeras hipótesis vecinales apuntan a la posible caída de un cable de alta tensión debido al viento, extremo que la Guardia Civil se encuentra verificando sobre el terreno.

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