Kendall y Kylie Jenner tienen sus tonos de esmalte de uñas favoritos, y ahora se conocen las referencias concretas que ambas repiten una y otra vez. La información llega de la mano de la editora adjunta de belleza de Who What Wear UK, Grace Lindsay, que ha identificado los colores que las hermanas eligen para sus manicuras.
La propuesta se centra en los esmaltes de la firma OPI, una de las marcas más populares del sector de la manicura profesional. Los colores que aparecen asociados a las Jenner son tonos clásicos y versátiles, pensados para lucirse tanto en el día a día como en ocasiones más arregladas, y que encajan con una estética sobria y sofisticada. Son el tipo de color que se combina con casi cualquier look, desde un conjunto informal hasta un vestido de noche.
El interés por este tipo de referencias responde a un hábito cada vez más extendido entre los lectores: buscar en las celebridades una guía práctica para elegir productos de belleza. Las manicuras de las hermanas Jenner, muy seguidas en redes sociales, funcionan como un termómetro de lo que se lleva en cada temporada, y este tipo de selección suele trasladarse rápidamente a las conversaciones sobre tendencias. Lindsay, que cubre desde las tendencias de peluquería hasta los productos de maquillaje de cada temporada, sitúa este tipo de elecciones dentro de esa mirada general sobre lo que la industria propone y lo que el público adopta.
Más allá del esmalte en sí, la tendencia conecta con un interés más amplio por los looks de otoño. En paralelo, la moda británica vive un momento de revalorización de los códigos tradicionales. Según el análisis de la periodista Jess Cartner-Morley en The Guardian, el éxito de la serie Rivals ha devuelto protagonismo a un estilo inspirado en el vestuario clásico británico, con tweed, tartán, chaquetas enceradas, bufandas y prendas de corte utilitario. La autora describe el otoño británico como un territorio de chimeneas encendidas, caminos embarrados y perros mojados, una imagen que la moda lleva explotando desde hace décadas.
Cartner-Morley recuerda que esta estética viene de lejos, desde que Brideshead Revisited popularizó los vestidos de noche desgastados y los pantalones Oxford con aire romántico. Explica que el estilo británico tradicional resulta atractivo porque combina funcionalidad y carga histórica, con referencias a la clase social, la historia y la excentricidad, lo que permite reinterpretarlo constantemente. Según la periodista, la serie de Jilly Cooper ha hecho por el vestuario británico clásico lo que Emily in Paris hizo por la boina, aunque con mejores bromas y más adulterios.
En el caso de Rivals, el vestuario lo firma el diseñador Ray Holman, que se ha inspirado en piezas originales de los años ochenta de firmas como Dunhill y Mulberry. Con tejidos Liberty, guiños a los uniformes de polo y abrigos encerados resistentes, Holman ha devuelto a la conversación de la moda a la Sloane Ranger por primera vez en años. Esa vuelta a códigos heredados ayuda a entender por qué los tonos sobrios y elegantes ganan peso en el maquillaje y la manicura de esta temporada, y por qué las referencias clásicas vuelven a ocupar un lugar destacado en los neceseres de las celebridades y de sus seguidores.