El director general de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Mauricio Valiente, ha pedido un análisis sereno de la crisis migratoria desatada en Ceuta y ha rechazado frontalmente los discursos que vinculan el pico de llegadas con las mafias o con la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente en el mar. En su opinión, no existe una sola causa que explique lo ocurrido, sino múltiples factores que deben ser gestionados con recursos y garantías legales.
La ciudad autónoma vivió una jornada en la que decenas de miles de personas, 50.000 según el Ejecutivo, cruzaron la frontera desde Marruecos. Mientras una parte importante de esas personas iniciaba el camino de regreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazaba a Ceuta y las reacciones políticas se multiplicaban. En este contexto, Valiente ha insistido en que la respuesta debe centrarse en atender a los recién llegados en condiciones dignas, y no en buscar explicaciones simplistas.
El Gobierno había atribuido la situación a una supuesta lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos habrían hecho del fallo del Tribunal Supremo, que confirmó a principios de mes la ilegalidad de las devoluciones en caliente por mar practicadas de forma sistemática durante años. Frente a ese discurso, el director de CEAR responde con rotundidad: «ni mafias ni sentencia». A su juicio, esta interpretación no se sostiene en un análisis sereno con los datos disponibles.
Valiente recuerda que las llegadas a Ceuta ya estaban aumentando de manera significativa en lo que va de año, hasta doblar las cifras del año anterior antes incluso de que se conociera la sentencia. Por tanto, afirma, no hay una relación causa-efecto. Además, precisa que el fallo del Tribunal Supremo no aborda los rechazos en frontera, sino la aplicación de las devoluciones por mar, y resulta difícil pensar que las personas que esperan cruzar la frontera hagan una lectura tan compleja de una resolución judicial.
El abogado señala otras circunstancias que, según CEAR, ayudan a explicar la concentración de intentos de entrada. Entre ellas cita la Operación Paso del Estrecho, una época del año en la que siempre hay más trasiego y más tentativas de cruce; la Feria de Ceuta, que ha sido suspendida, y la mayor o menor disponibilidad de unidades policiales. A ello se suma un efecto de acumulación de personas que estaban a la expectativa de intentar una travesía migratoria en los alrededores de la frontera.
Valiente también cuestiona el papel atribuido a las mafias. Por lo que se está viendo, explica, muchas personas compran un flotador y se lanzan al mar para rodear el espigón. A diferencia de lo que ocurre en Canarias, donde hay que embarcarse en una cayuco, en Ceuta se trata de una frontera terrestre a unos metros: el intento, pese a su riesgo, resulta mucho más fácil de llevar a cabo. Esta particularidad favorecería, según CEAR, una concentración tan elevada de llegadas en tan poco tiempo.
Sobre el papel de Marruecos, el director general de CEAR evita especular. Asegura que su organización no tiene un conocimiento fidedigno del rol de las autoridades marroquíes y que cualquier opinión carecería de la solvencia de su trabajo cotidiano. No obstante, subraya que las personas atendidas proceden de todo Marruecos y no solo de las zonas limítrofes, y llama la atención sobre el hecho de que un número tan elevado no fuera detectado en un país que tradicionalmente ejerce un control muy estricto en los accesos.
En cuanto a la respuesta institucional, CEAR trabaja de forma ordinaria en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta, donde presta asesoramiento jurídico, y se ha puesto a disposición del Ministerio por si fuera necesario reforzar el equipo de abogados. La organización considera necesario agilizar los traslados a territorio peninsular desde la ciudad autónoma y advierte de que retornar a los recién llegados sin garantías y sin atender a sus necesidades individuales socavaría el derecho de asilo.
En definitiva, CEAR reclama una gestión ordenada y humanitaria que tenga en cuenta la complejidad de las causas y evite las simplificaciones. La prioridad, sostiene Valiente, debe ser atender a todas las personas que han llegado a Ceuta en condiciones de dignidad y hacerlo con los recursos y las posibilidades legales que tiene el Estado.