La investigación de los graves altercados registrados al término de la manifestación celebrada el pasado domingo en Palma avanza con nuevas pruebas y testimonios que apuntan a una acción premeditada. Las primeras conclusiones del informe policial, que será remitido a la autoridad judicial y a la Delegación del Gobierno, señalan que la inmensa mayoría de los asistentes participó de forma pacífica, pero que pequeños grupos violentos se infiltraron en el tramo final de la marcha con el objetivo de provocar disturbios y enfrentarse a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Responsables de varias cafeterías y locales de restauración del paseo del Born han relatado a los investigadores que vivieron momentos de auténtica tensión una vez concluida la protesta. Según sus testimonios, tuvieron que retirar de forma precipitada el mobiliario de las terrazas y refugiar en el interior a numerosos clientes, en su mayoría turistas, ante la actitud agresiva mostrada por algunos radicales. Empleados y propietarios cerraron las puertas de sus negocios mientras en el exterior se sucedían carreras, gritos e insultos.
Las mismas fuentes describen escenas de miedo e incertidumbre. Muchos turistas, completamente ajenos al desarrollo de la manifestación, buscaron protección en los locales sin comprender por qué eran increpados o perseguidos por un reducido grupo de individuos que actuaba con notable agresividad. Comerciantes consultados aseguran que nunca habían vivido una situación similar en una jornada reivindicativa y coinciden en que el ambiente llegó a ser de «auténtico terror» durante varios minutos.
Los episodios se produjeron cuando buena parte de los asistentes ya había abandonado la zona. Fue entonces cuando pequeños grupos comenzaron a desplazarse por distintas calles del centro histórico, protagonizando actos de intimidación y ataques contra turistas y viandantes que nada tenían que ver con la protesta.
La Policía Nacional continúa recopilando pruebas, analizando imágenes y tomando declaración tanto a comerciantes como a personas que fueron víctimas directas. El atestado incorporará un amplio reportaje fotográfico y videográfico que reconstruye cronológicamente el desarrollo de los hechos. Los investigadores sostienen que los incidentes no fueron fruto de una reacción espontánea, sino de un grupo organizado que se incorporó únicamente en el tramo final de la movilización con el propósito de sembrar el caos en el centro de Palma y eclipsar una marcha que, hasta ese momento, había transcurrido sin incidentes de especial relevancia.
Las pesquisas refuerzan la hipótesis de que existía una planificación previa para reventar la manifestación mediante acciones coordinadas. Los presuntos responsables están plenamente identificados gracias al análisis de las imágenes captadas por drones policiales, las cámaras de videovigilancia instaladas en distintos puntos del centro de Palma y las grabaciones realizadas por los propios agentes durante la intervención. A ello se suman las denuncias presentadas por comerciantes, particulares y testigos presenciales, así como el estudio de diverso material audiovisual difundido posteriormente.
Una vez concluyan las diligencias y quede completamente documentada la participación de cada uno de los implicados, los investigadores prevén que en los próximos días se proceda a la detención de los presuntos autores de los disturbios. Toda la documentación será incorporada al atestado policial que se remitirá al juzgado encargado del caso.
El informe policial recoge también el dispositivo preventivo desplegado para garantizar la seguridad durante la jornada. Las imágenes aéreas muestran cómo una decena de agentes estableció un cordón de cierre en la pasarela del Parc de la Mar con el objetivo de impedir la entrada de más personas a Ses Voltes. Según el atestado, la medida respondió exclusivamente a criterios de seguridad, ya que el recinto había alcanzado el límite de aforo permitido y permitir el acceso de más asistentes podía comprometer la integridad física de las personas allí concentradas.
Los investigadores consideran que esta actuación preventiva fue utilizada posteriormente por los grupos violentos como detonante para iniciar los enfrentamientos con los agentes. Mientras la investigación continúa, comerciantes y empresarios del centro de Palma reclaman que se depuren responsabilidades por los graves incidentes sufridos. Muchos de ellos han aportado imágenes de sus cámaras de seguridad y han formalizado denuncias ante la Policía Nacional.