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Sánchez anuncia boyas en el espigón de Ceuta para agilizar las repatriaciones

El Gobierno colocará boyas en el espigón de Ceuta para delimitar la frontera marítima con Marruecos y permitir la entrega inmediata de quienes crucen de forma irregular, después de que el Tribunal Supremo limitara las devoluciones exprés.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la colocación de boyas en el espigón fronterizo de Ceuta para delimitar de forma visible la frontera marítima con Marruecos y facilitar la devolución inmediata de quienes accedan irregularmente. La iniciativa busca dar respuesta a la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impide los retornos exprés de las personas interceptadas en el mar, al entender que en ese tramo no hay una línea fronteriza física identificable, a diferencia de los pasos terrestres.

La medida fue presentada tras una reunión de coordinación con las autoridades ceutíes. Sánchez calificó lo sucedido en los últimos días como una «violación de la integridad territorial» de España, aunque no responsabilizó directamente a Marruecos y achacó la avalancha a las mafias de tráfico de personas, que, en su opinión, han hecho una «lectura interesada» de la sentencia del Supremo para fomentar los cruces por el espigón.

El Ejecutivo ha encargado la colocación de las boyas a Salvamento Marítimo, con la colaboración de la Armada y la Guardia Civil. La idea es que sirvan de referencia física para saber cuándo una persona ha entrado en territorio español. Quienes sean interceptados antes de sobrepasar esa línea podrán ser entregados de inmediato a Marruecos; quienes la rebasen quedarán bajo la legislación de extranjería y sus garantías.

El anuncio llega en plena crisis migratoria en la frontera con Marruecos. Cerca de 50.000 personas han cruzado masivamente la frontera en los últimos días, un episodio que ha costado decenas de vidas y que el Gobierno considera la mayor presión migratoria registrada en esa frontera en lo que va de siglo.

Sánchez condenó los hechos en el nivel más enérgico y de rechazo, pero evitó establecer paralelismos con la crisis de 2021, desencadenada tras la acogida en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. En su lugar, destacó la cooperación con Marruecos y agradeció la disposición de las autoridades marroquíes para acelerar las repatriaciones, que espera que se materialicen «cuanto antes».

El presidente también subrayó que las entradas de estos días «rompen la tónica» de reducción sostenida de los flujos migratorios, que el año pasado disminuyeron alrededor del 36%. Para el Gobierno, la situación actual responde a una difusión «como la pólvora» de la sentencia a través de las redes de tráfico de personas, y no a un cambio en las relaciones bilaterales con Rabat.

Sobre el terreno, las devoluciones avanzaban con rapidez. Fuentes del Ministerio del Interior indicaron que durante la mañana de este viernes las salidas desde Ceuta habían alcanzado las 25.000 personas, aproximadamente la mitad de las llegadas contabilizadas, a un ritmo de unas 150 por minuto. Sánchez puso en valor esa velocidad y recordó que la comisión de asilo se reunirá este viernes para revisar los expedientes de quienes hayan solicitado protección internacional.

El presidente se mostró además dispuesto a «modificar algunos aspectos de las leyes» para que las repatriaciones se realicen de la manera más eficiente posible. También se comprometió a utilizar «todos los resortes del Estado» para garantizar la seguridad de los ceutíes y la convivencia en la ciudad. «El compromiso es rotundo, total e inequívoco con el presente y futuro de Ceuta», concluyó.

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