Un millón de personas, según la organización, tomaron este sábado las calles de Madrid en la marcha del Orgullo 2026, una multitudinaria cita reivindicativa en la que el colectivo LGTBI+ se erigió como «muro contra la ola reaccionaria internacional» y dejó claro que no permitirá la merma de sus derechos. Bajo el lema «¡A las calles con orgullo! Disidencia y resistencia», la manifestación recorrió el eje entre la glorieta de Atocha y la Plaza de Colón, en un ambiente festivo pero cargado de mensajes políticos.
Entre carrozas, comparsas, música, disfraces y un mar de banderas —con predominio del arcoíris y la bandera trans— desfilaron colectivos de mayores, infancias, personas migrantes y muchas otras realidades del movimiento. Considerada la mayor marcha de su tipo en Europa y una de las más numerosas del mundo, lució pancartas con frases como «El amor es demasiado bonito como para ser juzgado» y «Tu niñx interior está orgullosx de verte libre». La movilización, que en 2027 cumplirá medio siglo desde la primera marcha celebrada en Barcelona en 1977, combinó la celebración de la diversidad con una firme defensa de los derechos adquiridos.
La presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (Felgtbi+), Paula Iglesias, alertó durante la marcha de que «la ola reaccionaria internacional que está amenazando nuestros derechos va a seguir avanzando» y llamó a la ciudadanía y al colectivo a convertirse en «un muro de resistencia». El manifiesto leído al término del recorrido denunció esa «ola reaccionaria» que cuestiona identidades, señala al colectivo como amenaza y normaliza discursos de odio, advirtiendo de que no se tolerará ningún retroceso. «Vivimos un momento decisivo. Nos encontramos ante una ofensiva organizada contra nuestros derechos», arranca el texto del Orgullo, que acusa a sus detractores de intentar devolver a las personas LGTBI+ al armario, borrar sus identidades y convertir el odio en política pública.
Entre los asistentes se encontraban varios miembros del Gobierno: Ana Redondo, ministra de Igualdad; Óscar López, titular de Transformación Digital y Función Pública, ambos del PSOE; y la ministra de Sanidad, Mónica García, de Sumar. También acudieron el coordinador de IU Andalucía, Antonio Maíllo, y la eurodiputada de Podemos Irene Montero. La presencia de representantes políticos subrayó el carácter reivindicativo de la jornada, en un contexto de creciente polarización en torno a los derechos del colectivo.
Iñaki, un madrileño de 61 años que suma 25 ediciones de asistencia, explicó a EFE que vuelve a salir a la calle por el mismo motivo: «Venimos a reivindicar derechos, y hay quien además lo celebra, porque es un día para disfrutar, para celebrar la diversidad y el respeto. Es fundamental que no haya retrocesos en los derechos adquiridos». Con un planteamiento similar, Raquel (55) y Elena (53), integrantes de la Batucada que Entiende (BQE), aseguraron que acuden año tras año a esta y a cuantas marchas les permitan defender sus derechos. Subrayaron que, para ellas, se trata ante todo de una manifestación, y criticaron que «la comunidad y el ayuntamiento» la presenten como fiesta «porque sacan mucho dinero».
La defensa de los derechos del colectivo —y de otros presentes, como educadoras de 0 a 3 años o participantes que recordaron los ataques en Gaza— marcó el pulso de una movilización que también tuvo un fuerte componente político. La senadora de Sumar Carla Antonelli, en alusión a declaraciones del vicesecretario de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, quien sostuvo que «la autodeterminación de género es una ficción», afirmó: «Estamos viendo cómo anuncian, sin reparo, que van a derogar nuestros derechos. Muchas personas se han dejado la vida, como para que venga alguien a mantel servido… Llega a casa, se sienta, se lo come todo, se va sin lavar los platos y encima critica los canapés. Eso es lo que está haciendo el PP», dijo entre aplausos. El propio Jaime de los Santos acudió a la marcha y reprochó a la izquierda haber propiciado mensajes contra él en redes, después de que en el Congreso afirmara sentirse orgulloso de ser «maricón» y del PP.
La marcha del Orgullo 2026 se celebró en un contexto de ofensiva internacional contra los derechos LGTBI+, con el avance de discursos reaccionarios en varios países. La organización llamó a la ciudadanía a mantenerse alerta y a seguir movilizándose para evitar retrocesos. Con un ambiente de resistencia y celebración, la manifestación reafirmó su lugar como la más multitudinaria de Europa y un símbolo de la lucha por la igualdad.