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García-Page denuncia un «estado de ansiedad» en el PSOE y critica la gestión de las cloacas del Gobierno

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, advierte sobre la deriva del PSOE y del Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusa de crear un dispositivo para tapar la corrupción en lugar de combatirla. En una entrevista, el dirigente socialista asegura que el partido atraviesa su encrucijada más difícil y que la dirección muestra síntomas de debilidad.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha lanzado una de las críticas más duras hasta la fecha contra la dirección del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez. En una entrevista concedida al programa «A contraluz» de El Confidencial, el dirigente socialista ha asegurado que el escándalo de las cloacas del Estado «clama al cielo» y refleja «un estado de ansiedad que da miedo». García-Page, considerado el último felipista con poder orgánico en el partido, no dudó en señalar que la creación de un dispositivo para tapar, y no combatir, la corrupción es lo que más le preocupa de los casos que cercan al Ejecutivo.

«No puedo permanecer en silencio y mucho menos ser cómplice», afirmó García-Page, quien recibió al equipo del citado medio en el Palacio de Fuensalida de Toledo. Convencido de que el PSOE atraviesa la encrucijada más difícil de su historia reciente, el presidente castellanomanchego considera que contribuir a la supervivencia del partido pasa por responder a todo lo que se le pregunta. En este sentido, subrayó que las organizaciones que creen que la unidad consiste en la unidad con uno mismo «tienden a no hacer ni crítica ni autocrítica».

García-Page explicó que, para conocer el verdadero sentir de la militancia, «habría que hacer una especie de escáner o un análisis de sangre», porque muchas veces la opinión no es la que emerge, sobre todo cuando la crítica «supone tanta hostilidad, tanta violencia». El dirigente, que fue atacado por la dirección del partido en el último Comité Federal, aseguró que, pese a todo, se encuentra a la gente «enormemente cordial», aunque muchos le saludan «después de cerciorarse de que no hay moros en la costa».

Preguntado por la imagen que transmite el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, García-Page fue contundente: «Si se tiene toda la autoridad, tanto esfuerzo por aparentar autoridad yo personalmente no lo identifico con síntomas de serenidad. No es normal». A su juicio, que la dirección esté «mucho más pendiente de lo que decimos algunos que de los corruptos» es motivo de preocupación. «Cuando se exhibe o se quiere exhibir tanta férrea autoridad teniéndola de antemano —se está en el Gobierno y se está en la dirección—, yo creo que hay que ver exactamente cuál es la causa remota, la causa de fondo», añadió.

El presidente castellanomanchego también se refirió al ambiente vivido en el Comité Federal del PSOE, donde Sánchez aseguró que no habría un «superdomingo» electoral que concentrara varios comicios. Según García-Page, el momento «quizás más extraño» fue cuando el presidente del Gobierno invocó que el Ejecutivo era el principal activo electoral. «Dijo que no había que tener miedo porque el activo, el que tiraba del voto, era el Gobierno. Y se hizo un silencio sepulcral. Y lo de sepulcral, créame, no es retórica», relató. En cambio, cuando Sánchez se reafirmó en que no habría superdomingo, «lo que levantó fue un aplauso».

García-Page, que lleva «bastante más tiempo en el PSOE que muchos de los que están por allí», lamentó que los críticos del partido no tengan capacidad de discrepar internamente sin ser señalados. En su opinión, la dirección actúa como siempre actúan las organizaciones cuando han dejado pasar la corrupción: «negándolo todo, victimizándose y censurando a los críticos». El presidente de Castilla-La Mancha, que cuenta con mayoría absoluta en su comunidad, aseguró que en su territorio todas las reuniones se celebran «con normalidad» y se admite «por completo cualquier tipo de opinión».

La entrevista, realizada en un tono cercano y campechano, incluyó un detalle simbólico: García-Page obsequió al equipo de El Confidencial con un cuaderno de láminas del VIII centenario de la Catedral de Toledo, en lugar de joyas u otros regalos protocolarios. El dirigente socialista, que pidió que el diálogo se desarrollara de tú, dejó claro que no piensa callarse ante lo que considera una deriva preocupante tanto del partido como del Gobierno. «Lo de las cloacas clama al cielo», sentenció, en referencia a la trama parapolicial que, según diversas informaciones, habría operado desde el Ministerio del Interior para desacreditar a adversarios políticos.

Las declaraciones de García-Page se producen en un momento de máxima tensión interna en el PSOE, donde las voces críticas con la dirección de Pedro Sánchez son cada vez más numerosas, aunque pocas con el peso orgánico del presidente castellanomanchego. El dirigente, que ha sido uno de los principales opositores a las políticas del Gobierno en asuntos como la financiación autonómica o los indultos a los independentistas catalanes, se ha convertido en un referente para el sector del partido que reclama un giro en la estrategia de comunicación y en la gestión de los escándalos de corrupción.

Mientras tanto, el Ejecutivo de Sánchez trata de restar importancia a las filtraciones y a las informaciones sobre las cloacas del Estado, que han salpicado a altos cargos del Ministerio del Interior y a la propia cúpula del PSOE. García-Page, sin embargo, insiste en que el silencio no es una opción y que el partido debe hacer autocrítica si quiere recuperar la confianza de los ciudadanos. «No es normal que tengamos que estar más pendientes de lo que decimos unos pocos que de los corruptos», concluyó.

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