El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha convertido la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara en un escenario de tensiones al anunciar la ruptura del alto el fuego con Irán y amenazar con cortar todas las relaciones comerciales con España. Durante una comparecencia junto al secretario general de la Alianza, Mark Rutte, Trump calificó al régimen iraní de «escoria» y «gente enferma», y advirtió que podría ordenar nuevos ataques contra el país este mismo miércoles. «En lo que a mí respecta, se acabó. No quiero volver a tratar con ellos. Son personas viciosas, violentas, y si tuvieran un arma nuclear, la usarían», declaró el mandatario estadounidense, en un discurso que rompió el tono conciliador que los líderes europeos esperaban mantener en la reunión.
La declaración de Trump supone un giro radical respecto a las negociaciones que se venían desarrollando con Teherán y deja en el aire cualquier posibilidad de diálogo diplomático. El presidente estadounidense afirmó que dejará que los negociadores sigan hablando si lo desean, pero dejó claro que no confía en la voluntad de Irán para alcanzar un acuerdo. «Son gente mala. Francamente, no quiero perder mi tiempo con ellos. No me gusta esta gente», añadió. Por su parte, Rutte asumió en cierto modo la decepción de Washington con los aliados europeos por la falta de apoyo en el conflicto, aunque reiteró que la política de la OTAN es que Irán nunca debe obtener capacidad nuclear. El secretario general señaló que, aunque Irán está fuera del territorio de la Alianza, esta podría desempeñar «un papel si fuera útil» en los próximos días y semanas, y defendió que la decisión de Trump de ordenar ataques contra el país fue la correcta para degradar su capacidad nuclear y de misiles balísticos.
El otro foco de controversia en la cumbre fue el enfrentamiento directo de Trump con España. El presidente estadounidense anunció que ordenará romper toda relación comercial con el país, al que calificó de «caso perdido» y «aliado terrible». «Hablé con Alemania, hablé con Francia, hablé con el Reino Unido, hablé con Italia… No hablé con España. España es un caso perdido. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España», declaró Trump, con Rutte a su lado. El secretario general de la OTAN se limitó a señalar que el Gobierno español ha dado «un paso muy importante» al alcanzar el 2% del gasto en defensa en el último año, pero Trump insistió en que el comportamiento de España es «un horror» y que el corte de relaciones no solo incluye el ámbito comercial, sino también «todas las visitas» que pudiera hacer al país.
Esta no es la primera vez que Trump lanza amenazas contra España. Ya en la cumbre de La Haya del año pasado, el presidente estadounidense criticó duramente al Gobierno de Pedro Sánchez por desmarcarse del objetivo del 5% del PIB en gasto militar y amenazó entonces con imponer aranceles. En esta ocasión, la tensión se hizo visible incluso en la foto de familia de la cumbre, donde Trump apareció en el centro y Sánchez en uno de los extremos, sin que ambos líderes se cruzaran durante el acto. El presidente del Gobierno español respondió con cautela en rueda de prensa, calificando las críticas de Trump de «infundadas» y defendiendo el esfuerzo de España por alcanzar el 2% del PIB en defensa en 2026. «Los datos son los datos: España ha hecho un esfuerzo extraordinario. Hemos sido el tercer país que más ha aumentado la inversión en 2024 y 2025», afirmó Sánchez, quien aseguró que el Gobierno se toma la amenaza «con tranquilidad» porque las relaciones con Estados Unidos «son muy positivas» para ambas partes.
A pesar de los desplantes, Rutte celebró que la cumbre de Ankara haya sido «un gran éxito» y que la OTAN esté «más fuerte que nunca», con grandes inversiones y nuevos compromisos por valor de 50.000 millones de dólares. El secretario general destacó que, en toda la Alianza, la inversión en defensa sigue aumentando, se entregan nuevas capacidades y la industria está ampliando la producción. «Los aliados europeos y Canadá están asumiendo una mayor responsabilidad por nuestra seguridad compartida. Estas son las bases de una OTAN más fuerte, más justa y más capaz», sostuvo Rutte, que reivindicó a Trump como el gran valedor de esa «OTAN 3.0». Tras la reunión, el presidente estadounidense rebajó el tono y calificó la cumbre de «muy positiva», con «mucho cariño y unidad» en la sala, mientras sus acompañantes celebraron que los europeos le hubiesen agradecido «haber salvado» a la OTAN.
En su comparecencia final, Trump se vanaglorió de que la mayoría del nuevo gasto en defensa de los europeos y de Canadá está siendo y será en Estados Unidos, y celebró que, «salvo uno o dos aliados», el resto va camino del objetivo del 5% del PIB en gasto militar. El presidente estadounidense advirtió que este impulso a la industria estadounidense no habría sido posible sin los aranceles. Rutte, por su parte, aseguró que lo que vio entre los 32 líderes en el cónclave fue «un enorme sentido de unidad que no había visto en la historia reciente», y restó importancia al nuevo órdago de Trump sobre Groenlandia, donde el mandatario estadounidense afirmó que la isla «tiene que estar bajo control de Estados Unidos, y no de Dinamarca». La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que la isla «no está en venta», en un nuevo episodio de tensiones dentro de la Alianza.