El tercer episodio de la primera temporada de «Anna Pigeon», titulado «The Preacher», ha llegado a USA Network con una trama repleta de giros: un caso de atracos a bancos, la casi detención de un amigo de la protagonista, nuevas revelaciones sobre la muerte de su marido y el apunte de un posible triángulo amoroso. La entrega, que se emitió esta semana, sitúa a Anna en medio de una investigación que vuelve a poner a prueba su instinto y su capacidad para meterse en problemas.
La trama arranca con una serie de robos a sucursales bancarias en los que el asaltante utiliza una frase peculiar para someter a los empleados: «Dios no quiere que nadie muera hoy». Anna, que no tarda en relacionar los atracos con el entorno de la iglesia local, acaba chocando con el predicador Nelson, un hombre con un pasado como ladrón de bancos al que la protagonista identifica rápidamente. La tensión entre ambos se convierte en uno de los ejes del episodio, aunque con el tiempo terminan forjando una alianza inesperada basada en el respeto mutuo y en su común desprecio por las reglas cuando se trata de ayudar a los demás.
El caso se complica cuando una explosión hace que el dinero llueva literalmente del cielo, lo que lleva a Anna a sospechar del grupo de apoyo de la iglesia, formado por personas reformadas, incluidos exempleados. Entre ellos se encuentra Manny, un joven que ha dado pasos firmes para rehacer su vida junto a Bethany y que confiaba en Ken y Lorraine, dos mentores del programa. Sin embargo, la investigación revela que Ken, que en el pasado fue víctima de Nelson, ha terminado convirtiéndose en perpetrador y ha tendido una trampa a Manny para que cargue con las culpas. La intervención de Anna y Nelson permite deshacer el entuerto y limpiar el nombre del joven, aunque la traición de quienes debían guiarlo deja un regusto amargo.
Paralelamente, el episodio profundiza en el duelo de Anna por la muerte de su marido Zach. Sus pesadillas sobre la noche del asesinato se intensifican y los consejos de Molly, que le sugiere escribir durante el sueño, no parecen surtir efecto todavía. La serie aprovecha esta trama para mostrar a una protagonista que intenta abrirse a una nueva relación con Jesse, un hombre que parece querer algo más que una aventura casual y que demuestra interés genuino por conocerla. Anna, sin embargo, se muestra cauta y resistente, dividida entre el recuerdo de su esposo y la posibilidad de dejar entrar a alguien nuevo en su vida.
El episodio también incide en la relación de Anna con el detective local Guthrie, con quien mantiene una tensión que roza lo cómico y que sugiere un conflicto previo que la serie aún no ha explicado. La protagonista, que desde el inicio de la temporada ha sido retratada como alguien con fama de problemática, vuelve a demostrar que no duda en incomodar a quienes la rodean cuando cree que hay una verdad que sacar a la luz. Su actitud ante el bautismo de Manny, en el que se muestra escéptica ante el discurso de redención, refuerza la idea de un personaje que no encaja del todo en el entorno religioso de la comunidad, pero que encuentra en la naturaleza y en el sentido de propósito algo a lo que aferrarse.
«The Preacher» deja además abierta la puerta a futuras tramas al sugerir que el triángulo amoroso podría desarrollarse en los próximos capítulos, mientras Anna sigue lidiando con sus demonios personales y con un caso que, pese a resolverse, deja varias preguntas en el aire.