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La política rusa cambia: la exclusión electoral se vuelve individual

Yabloko permanece registrado, pero líderes y candidatos son apartados mediante expedientes separados, una transformación clave del control político.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

La transformación más importante de la campaña electoral rusa no es la desaparición formal de los partidos de oposición. Es algo más gradual: mantener la estructura electoral, pero ir apartando a personas concretas mediante expedientes administrativos, designaciones y causas penales. El resultado es un sistema que conserva varias siglas en la papeleta mientras reduce la capacidad real de algunas de ellas para competir. Hasta el 20 de julio, Novaya Gazeta Europe había documentado al menos 21 políticos afectados por casos de «exhibición de símbolos extremistas o nazis», según el recuento difundido por Meduza. Catorce eran de Yabloko, cuatro del Partido Comunista, uno de Rusia Justa y dos independientes. The Telegraph informó el 8 de agosto de al menos 23 casos, aunque esa actualización no ha podido verificarse de forma independiente en fuentes primarias. El mecanismo representa un cambio por su eficiencia. En 18 de los 21 casos documentados, las multas fueron de 1.000 a 2.000 rublos. El coste financiero es pequeño. La consecuencia institucional es grande: una sanción bajo el artículo correspondiente impide presentarse a elecciones durante un año. Un procedimiento administrativo se convierte así en una herramienta de selección política. El contenido que activa esas causas también revela el cambio. La mayoría se relaciona con fotos de Alexéi Navalny, imágenes de sus proyectos o vídeos de su funeral. El Estado ya no necesita intervenir únicamente en una campaña nueva. Puede revisar el archivo digital del candidato y encontrar material antiguo que, bajo la clasificación jurídica actual, genere una inhabilitación. Nikolái Rybakov, presidente de Yabloko, fue multado con 1.500 rublos por un mensaje de condolencias tras la muerte de Navalny. El 28 de julio, el Tribunal Supremo de Rusia confirmó la resolución. Alexander Shishlov recibió la misma sanción por republicar en Telegram una entrevista de 2023. Yabloko afirma que al menos 13 de sus miembros han sido sancionados bajo la norma de «símbolos extremistas». La siguiente capa de transformación es la acumulación de instrumentos. Boris Nadezhdin fue designado «agente extranjero» y después multado por enlazar un vídeo que contenía una foto de Navalny. Maksim Kruglov, vicepresidente de Yabloko, fue condenado a siete años de prisión por publicaciones sobre víctimas civiles en Ucrania. Amnistía Internacional calificó su caso como parte de una campaña más amplia contra el partido antes de las elecciones. The Times informó de ocho miembros de Yabloko encarcelados y de 12 personas del entorno del partido clasificadas como «agentes extranjeros». Si se suman estas categorías a las sanciones administrativas y a los conflictos de registro regional, la presión ya no depende de una sola ley. Se convierte en un ecosistema de barreras. Al mismo tiempo, Yabloko no ha sido prohibido en la elección federal. La Comisión Electoral Central registró su lista por unanimidad el 29 de julio, con 269 candidatos. Esta realidad corrige la afirmación de que el Tribunal Supremo estaría valorando retirar a todo el partido de las elecciones a la Duma. El caso confirmado ante el Supremo era la apelación individual de Rybakov. A nivel regional sí se producen otras exclusiones. La lista de Yabloko para el parlamento de San Petersburgo no fue registrada por la comisión electoral local, que alegó un defecto relacionado con la firma del informe financiero. Es un ejemplo de cómo el mismo partido puede estar presente en la carrera federal y bloqueado en otra elección. Ese modelo cambia la manera de entender el autoritarismo electoral. La prohibición total de un partido es visible, brusca y fácil de explicar. La exclusión individual es fragmentada y burocrática. Cada decisión puede presentarse como un expediente separado; el efecto conjunto, sin embargo, es reducir la competencia sin renunciar a la fachada de pluralidad. The Telegraph interpreta la intensificación como una respuesta al temor del Kremlin a un voto de protesta en medio de la guerra y las dificultades económicas. Meduza ha informado de preocupación dentro de la administración presidencial y Rusia Unida por la imprevisibilidad del estado de ánimo social. No hay prueba pública de una orden única que explique todos los casos, pero el incentivo político para reducir incertidumbre es evidente. Lo que está cambiando, por tanto, no es solo quién gana una elección rusa. Cambia el punto en el que se decide la competencia. Una parte creciente de la selección ocurre antes de la votación, en tribunales, registros y comisiones. La urna sigue existiendo, pero llega después de una larga serie de filtros sobre quién puede aparecer frente al votante.

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