Hay regresos que viven de la nostalgia y otros que tienen la oportunidad de convertir el paso del tiempo en parte de la historia. «The Inbetweeners 3» pertenece, al menos sobre el papel, a la segunda categoría: Netflix ha comenzado el rodaje en Reino Unido con los cuatro protagonistas originales y los creadores de la serie de nuevo al mando.
Simon Bird, James Buckley, Blake Harrison y Joe Thomas retomarán los papeles de Will, Jay, Neil y Simon. Damon Beesley e Iain Morris escribirán y dirigirán la película, manteniendo una continuidad creativa poco habitual en una época en la que muchas franquicias regresan con equipos completamente distintos.
La serie original se emitió entre 2008 y 2010 y convirtió la adolescencia británica más incómoda en comedia: fiestas que salían mal, romances imposibles, padres embarazosos y una amistad sostenida por insultos, lealtad y una enorme falta de criterio. Después llegaron dos películas, en 2011 y 2014.
Desde entonces han pasado doce años. Es mucho tiempo para cualquier franquicia, pero especialmente para una cuyo centro era la inmadurez. Los actores y su público han envejecido, y la película tendrá que decidir si convierte esa distancia en tema o si intenta recuperar exactamente el mismo tipo de situaciones.
La primera opción parece la más rica. La torpeza social no termina al cumplir treinta o cuarenta años. Cambia de escenario. Una boda, una reunión de antiguos alumnos, un divorcio, la crianza, un trabajo o la simple comparación entre amigos pueden producir el mismo choque entre la imagen que uno quiere proyectar y la realidad que todos los demás ven.
Ahí está también el contraste cultural que hace interesante el regreso. «The Inbetweeners» retrató una juventud sin glamour, lejos del adolescente de serie estadounidense con casa perfecta, coche brillante y diálogos sofisticados. Su mundo era suburbano, vulgar, reconocible y a menudo dolorosamente ordinario. Esa falta de aspiración era precisamente su autenticidad.
El éxito de una tercera película dependerá de conservar esa observación sin convertirla en museo. Los espectadores quieren reconocer a los personajes, pero también necesitan creer que han vivido durante los años que no vimos. Si Will, Jay, Neil y Simon aparecen congelados en 2014, la nostalgia podría agotarse rápido.
La vuelta de Beesley y Morris reduce ese riesgo. Netflix no solo recupera una marca conocida; recupera a quienes entendían el equilibrio entre crueldad, vergüenza y afecto que mantenía unido al grupo. El reparto completo ofrece el otro elemento indispensable: el ritmo entre cuatro personalidades que funcionaban mejor en conflicto que por separado.
Por ahora no hay fecha de estreno ni argumento anunciado. Tampoco se ha confirmado el regreso de personajes secundarios. Esa ausencia de detalles permite que el proyecto permanezca en el terreno de la expectativa, donde cada fan imagina una versión diferente del reencuentro.
La producción ya está en marcha y esa es la noticia central. «The Inbetweeners» vuelve en una etapa distinta de la vida de sus personajes y de sus espectadores. Si la película acierta, el verdadero chiste no será verlos comportarse como antes, sino descubrir cuánto han cambiado —o cuánto no— cuando ya no pueden culpar a la adolescencia.