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El Mercado Internacional de Cine Clásico de Lyon gana alcance global y homenajea a Grecia y Taiwán

El MIFC, parte del Festival Lumière de Lyon, consolida su crecimiento internacional con Grecia como país invitado y Taiwán como foco, mientras el cine patrimonial atrae a audiencias cada vez más jóvenes y aumenta su valor de mercado.

El Mercado Internacional de Cine Clásico (MIFC), integrado en el Festival Lumière de Lyon, ha reforzado su dimensión global en una edición que rinde homenaje a Grecia y pone el foco en Taiwán, según ha confirmado la organización. Este encuentro, uno de los pocos espacios profesionales dedicados exclusivamente al negocio del cine patrimonial, refleja dos tendencias que están transformando el sector: la creciente internacionalización de los mercados de cine clásico y el aumento sostenido de audiencias, especialmente entre los espectadores más jóvenes.

La elección de Grecia como país homenajeado responde a una cinematografía con una tradición rica y a menudo poco difundida fuera de sus fronteras. Taiwán, por su parte, ocupa el espacio central de esta edición, lo que subraya el interés del mercado por las filmografías asiáticas y su potencial de restauración y circulación internacional. Ambos focos convierten al MIFC en una plataforma clave para la preservación, distribución y exhibición de obras que de otro modo quedarían fuera de los circuitos comerciales convencionales.

El mercado, que se celebra en paralelo al Festival Lumière, se ha consolidado como un punto de encuentro para distribuidores, archivos fílmicos, restauradores, programadores de festivales y plataformas de streaming interesadas en catálogos históricos. La cita permite cerrar acuerdos de licencia, presentar restauraciones recientes y debatir sobre los retos técnicos y legales que implica la explotación de obras clásicas en la era digital.

El crecimiento del valor de mercado del cine patrimonial no es ajeno a este fenómeno. Las obras restauradas encuentran ahora un público más amplio gracias a las plataformas digitales y a las proyecciones en salas especializadas, lo que ha impulsado la demanda de derechos y ha animado a los propietarios de catálogos a invertir en procesos de restauración de mayor calidad. Este interés renovado también ha favorecido la aparición de compradores internacionales que buscan títulos clásicos para completar sus ofertas de contenido.

La presencia de audiencias jóvenes en las proyecciones de cine clásico es otro de los factores que explican el dinamismo del sector. Lejos de ser un público exclusivamente nostálgico, los espectadores más jóvenes se acercan a estas obras atraídos por el prestigio crítico, la curiosidad por cines nacionales poco conocidos y la posibilidad de ver en pantalla grande películas que solo habían encontrado en formatos domésticos o en copias de baja calidad.

El MIFC se distingue de otros mercados cinematográficos por su especialización. Mientras los grandes certámenes internacionales concentran sus esfuerzos en estrenos y producciones recientes, este encuentro de Lyon se centra en el circuito del cine clásico, un segmento que mueve un volumen creciente de negocio pero que rara vez cuenta con espacios dedicados exclusivamente a él. Esa singularidad ha permitido al mercado atraer a profesionales de muy distintos países y consolidar su reputación como cita ineludible para el sector patrimonial.

La combinación de homenajes nacionales, como el dedicado a Grecia, y focos temáticos o geográficos, como el de Taiwán, forma parte de una estrategia que busca ampliar la mirada del mercado más allá de las cinematografías dominantes. Al poner el acento en filmografías con una presencia limitada en los circuitos comerciales, el MIFC contribuye a diversificar el catálogo disponible para programadores y distribuidores, al tiempo que ofrece a estos países una vitrina internacional para sus archivos y sus industrias de restauración.

El Festival Lumière, que acoge el mercado, se ha convertido en una referencia mundial para los amantes del cine clásico y para los profesionales que trabajan con patrimonio audiovisual. La ciudad de Lyon se transforma durante unos días en un punto de encuentro donde conviven proyecciones, debates, presentaciones de restauraciones y reuniones de negocio, lo que refuerza el vínculo entre la exhibición pública y la actividad comercial del sector.

En un contexto en el que las plataformas digitales compiten por catálogos atractivos y las filmotecas y archivos buscan nuevas vías de financiación, el crecimiento del MIFC apunta a una tendencia sostenida: el cine clásico ya no es solo un objeto de culto o de estudio académico, sino un activo cultural y económico con un mercado propio y una audiencia en expansión. La edición de este año, con Grecia y Taiwán como protagonistas, confirma esa doble condición y consolida a Lyon como capital temporal del negocio del cine patrimonial.

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